martes, 23 de agosto de 2011
Dalai Lama visita Alemania
En el marco de una estancia de bajo nivel, el Dalai Lama estuvo en la Conferencia Internacional sobre Alerta Temprana que se celebra en Hamburgo.
Aunque ahora no es una visita de Estado, el Dalai Lama se ha despojado de todas las competencias políticas como líder del Tíbet, región del Himalaya que China mantiene bajo ocupación militar desde 1951.
En esta visita busca centrarse en su carácter de líder espiritual de los tibetanos, un aspecto mucho menos problemático y controvertido para la cúpula china.
El premio Nobel de la Paz, de 76 años, llegó procedente de Tolouse para pronunciar el discurso de clausura de esa conferencia internacional y después se desplazará a Hessen, donde el martes pronunciará un discurso ante el Parlamento regional en Wiesbaden.
Alemania se ha convertido en una especie de refugio de activistas chinos perseguidos en esa nación y azota al régimen con sus exigencias de liberación.
Antes visitaron Alemania, el primer ministro chino Wen Jiabao, el pasado 28 de junio, mientras que la canciller federal alemana Angela Merkel visitó Pekín en julio de 2009 y julio de 2010.
En la última visita, los dos líderes dejaron claro que el principal lazo de unión es el económico, tras firmar millonarios contratos y de cooperación en las primeras consultas chino-germanas, como acuerdos de intercambio empresarial o vinculaciones chinas con Volkswagen y Daimler, así como con los gigantes Airbus y Siemens, entre otros.
Merkel se entrevistó con el Dalai Lama en septiembre del 2007 y provocó la ira en Pekín, además una fuerte tensión en Alemania.
Sin embargo, ahora la visita del Dalai Lama no se espera problemática debido a la bajada de su perfil político, tras dejar paso a un nuevo primer ministro de Tíbet en el exilio para concentrarse en las labores espirituales.
Lobsang Sangay, un jurista de 43 años de la Universidad de Harvard, juró recientemente en el ciudad de Dharamsala, en el norte de India, como nuevo primer ministro del Tíbet, en lo que fue calificado de “un cambio histórico”.
En marzo, el Dalai Lama había pedido al Parlamento que lo relevaran de sus obligaciones políticas.
Por este motivo, la responsabilidad política y administrativa quedó en manos del jefe de gobierno; tras su elección, Lobsang Sangay declaró a la revista alemana Focus que está dispuesto a conversar con Pekín.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
Nuevo Centro Rigpa para el Cuidado Espiritual en Alemania
Nuevo Centro Rigpa para el Cuidado Espiritual en Alemania
Tras más de un año de cuidadosa y exhaustiva búsqueda, Rigpa ha encontrado el lugar perfecto para su nuevo centro para el cuidado espiritual en Alemania, y ha adquirido los terrenos. Situados a unos 70 km al sureste de Berlín, en la antigua ciudad-spa de Bad Saarow, los terrenos están junto al mayor lago de la región, el Scharmützelsee, con hermosas vistas sobre las aguas.
Además de la belleza natural de su emplazamiento junto al lago, la sensación de paz y estimuladora energía positiva crean el emplazamiento ideal para un centro de acompañamiento espiritual. Además, Bad Saarow tiene excelentes conexiones de transporte con Berlín y una infraestructura de servicios médicos bien desarrollada.
En enero de 2011, comenzará el proceso de entrevista y selección de arquitectos para el nuevo Centro.
Los terrenos han sido adquiridos por la recientemente constituida Fundación Tertön Sogyal de Alemania, que es actualmente responsable del proyecto.
Para más información, o para apoyar el proyecto en cualquier manera, por favor contacta al equipo del proyecto en Alemania en:
info@tertoen-sogyal-stiftung.de o por telefono en el : +49 (0) 30 23 25 50 27.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Dalai Lama califica de "ejemplar" la democracia alemana
Dalai Lama califica de "ejemplar" la democracia alemana al recoger premio
Berlín, 21 sep (EFE).- El Dalai Lama calificó hoy la democracia alemana de "ejemplar" al recoger el premio "Personalidades en Europa" concedido por la editorial Passau en la ciudad bávara homónima (sureste del país), junto a la frontera con Austria.
El jefe del gobierno del Tíbet en el exilio y líder espiritual del budismo tibetano se mostró "admirado" de que Alemania, desde la II Guerra Mundial, no sólo haya avanzado económicamente sino que, además, se haya convertido en "una auténtica democracia".
El Dalai Lama, de 75 años, viajó hasta la localidad germana para recoger un galardón que en las ediciones anteriores recibieron, entre otros, el ex secretario general de la ONU Koffi Annan; el actual presidente de Israel, Simon Peres; y la canciller de Alemania, Angela Merkel.
La editorial, que publica el diario "Passauer Neue Presse", presentó al Dalai Lama en la ceremonia como un "símbolo de la tolerancia".
"Nadie como él muestra en nuestra sociedad una paciencia y una firmeza tan impresionantes que señalan siempre el camino de la libertad", explicó la editorial en un comunicado.
Al recoger el galardón, el líder religioso afirmó que numerosas personas han comenzado a reflexionar sobre la importancia de los valores interiores, "algo que no tiene nada que ver con la religión".
El Dalai Lama incluyó en este grupo incluso a los "multimillonarios", quienes "frecuentemente no son felices y tienen miedo y estrés que no pueden arreglar con dinero".
Preguntado sobre la situación de su patria, el Tíbet, ocupado desde 1950 por China, el Dalai Lama se limitó a asegurar que "este planeta es nuestro hogar, nuestro único hogar".
La visita previa del Dalai Lama a Alemania, en septiembre de 2007, en la que fue recibido por Merkel en la Cancillería, provocó tensiones diplomáticas entre China y Alemania durante meses y llevó a Pekín a cancelar varios encuentros bilaterales programados.EFE
car/jpm/ma
sábado, 17 de octubre de 2009
China: de Tiananmen al capitalismo salvaje


Pablo M. Díez
China ya no es un atrasado país de humildes campesinos, sino la potencia emergente que está llamada a rivalizar con la hegemonía de Estados Unidos durante el siglo XXI. En un novedoso modelo que combina el capitalismo salvaje con la autoridad dictatorial del comunismo, el régimen de Pekín se legitima de cara a su pueblo gracias al progreso y modernización que ha traído el crecimiento económico, que solapa, junto a la persecución y encarcelamiento de las minoritarias voces disidentes, cualquier debate interno sobre la instauración de un sistema democrático y multipartidista.
Pero este meteórico ascenso se paseó por la cuerda floja en 1989, cuando el régimen chino estuvo a punto de verse arrastrado por el desmoronamiento de los países comunistas en el Este de Europa.
Aunque el "dragón rojo" había apostado por un "socialismo con características chinas" para distinguirse de la Unión Soviética, los nuevos aires que se respiraban en todo el mundo hace dos décadas llevaron a Pekín una "primavera democrática" que acabaría aplastada por los tanques en la masacre de Tiananmen durante la madrugada del 4 de junio de 1989.
Las protestas democráticas de los estudiantes, espoleadas por la muerte del líder reformista Hu Yaobang en abril, pusieron en jaque al régimen chino, inmerso en una compleja apertura económica que había disparado la corrupción, los precios, el malestar social en las ciudades y las ansias de libertad. Tras el terror y la sinrazón de la "Revolución Cultural" (1966-76), una nueva generación de chinos educada en la crítica parcial a Mao (70 por ciento de gestión positiva, 30 por ciento negativa) se atrevía a tomar las calles y cuestionaba a los jerarcas del Partido Comunista.
Esta auténtica rebelión se producía en medio de un contexto histórico global marcado por el imparable resquebrajamiento del Telón de Acero y mientras Gorbachov predicaba la "perestroika" en la URSS. Pero el régimen comunista chino, que ya había dado muestras de su sagacidad al adelantarse una década en su apertura al capitalismo, no dudó en sacar el Ejército a la calle para sofocar a sangre y fuego una revuelta que amenazaba directamente al poder. Mientras Occidente condenaba a Pekín por la matanza de Tiananmen y aplaudía o contribuía directamente al desmoronamiento del bloque comunista y al desmembramiento de la URSS, el Gobierno chino seguía adelante con sus reformas económicas tras defenestrar a Zhao Ziyang, el secretario general del Partido que se había reunido con los estudiantes para evitar sin éxito un baño de sangre.
Para legitimar su poder tras la masacre, el régimen chino se volcó de lleno en el crecimiento económico y la mejora de la vida de sus ciudadanos, que empezaron a notarse a mediados de los 90 con la transformación de sus grandes ciudades en modernas megalópolis plagadas de futuristas rascacielos, imponentes galerías comerciales con centelleantes luces de neón y autopistas de varios niveles.
Aunque 800 millones de chinos aún siguen viviendo en el atrasado mundo rural y la "fábrica global" se nutre de obreros que ganan menos de 100 euros al mes por interminables jornadas laborales, este "milagro económico" es una realidad tangible para la mayoría del país. Por muy pobre que sea, hasta el más humilde campesino ha mejorado exponencialmente sus condiciones de vida en los últimos treinta años, ya que antes los chinos se las veían y se las deseaban para no pasar hambre.
En comparación con los otros países comunistas, China perdió en 1989 la batalla de la democracia, pero ganó la guerra de la economía y el desarrollo, lo que no deja de ser un triunfo sin paliativos para un pueblo eminementemente pragmático y regido por las enseñanzas de Confucio que ha vivido miles de años bajo el poder absoluto de los emperadores. El resto, desde el ingreso en la Organización Mundial del Comercio en 2001 hasta los Juegos Olímpicos de Pekín pasando por la devolución de Hong Kong o el lanzamiento de tres astronautas al espacio, es Historia.
FOTOS DEL DESFILE POR EL 60 ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE LA REPÚBLICA POPULAR CHINA: XINHUA, AP, REUTERS, AFP
