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jueves, 29 de diciembre de 2011

la codicia de las personas

Dalai Lama atribuye crisis global a codicia y falta de razonamiento Leído 23 veces
Miércoles, 28 de Diciembre de 2011 08:57
INDIA.- El líder espiritual de los budistas Dalai Lama destacó entre las principales causas de la crisis global a la excesiva codicia de las personas que actúan para obtener un resultado inmediato y no piensan en las consecuencias a largo plazo.

“Al hablar con empresarios y economistas concluyo que una de las causas de la crisis es avaricia excesiva. La otra, la falta de una concepción integral de lo que está pasando.

Las personas piensan sólo en los resultados inmediatos y no se ocupan de las consecuencias a largo plazo”, dijo Dalai Lama en una entrevista a RIA Novosti en su residencia en Dharamsala.

En vísperas del Año Nuevo el líder budista ofreció conferencias a 1.500 peregrinos budistas rusos y miles de budistas de otros países desde su residencia.

Dalai Lama pidió a sus seguidores que aprendan a pensar en la humanidad como en un organismo integral.

“Actualmente, 7 mil millones de personas habitan la Tierra…Nuestro planeta es único para todos. Las fronteras que nos separan en los mapas políticos son secundarias”, dijo Dalai Lama.

El líder espiritual destacó también el creciente número de budistas en Rusia, en particular en Buriatia, Tuvá, Kalmukia.

“La causa principal de nuestros problemas son las emociones. ¿Y cómo dominarlas? El budismo propone usar con eficiencia las capacidades intelectuales para transformar las emociones negativas, así que es importante estudiar el budismo”, concluyó el líder.

El budismo es una de las cuatro religiones tradicionales más importantes de Rusia. Según el Centro de la cultura tibetana de Moscú, más de un millón de los rusos son budistas. Andina.

domingo, 24 de abril de 2011

El boom de China tiene fecha de vencimiento

Perspectiva Global

El boom de China tiene fecha de vencimiento

Nouriel Roubini
Para LA NACION

Domingo 24 de abril de 2011 | Publicado en edición impresa
LONDRES.- Recientemente hice dos viajes a China, justo cuando el gobierno ponía en marcha su 12° plan quinquenal para reequilibrar el modelo de crecimiento a largo plazo. Esos viajes reforzaron mi opinión de que hay una contradicción potencialmente desestabilizadora entre los desempeños económicos de corto y mediano plazo de China.
La economía del país se está sobrecalentando, pero con el tiempo la inversión excesiva resultará deflacionaria tanto a nivel interno como global. Una vez que sea imposible aumentar la inversión fija -después de 2013-, China estará en una aguda desaceleración. En lugar de concentrarse en asegurar un aterrizaje suave, los encargados de políticas chinos deberían preocuparse por el muro contra el que se puede estrellar el crecimiento en la segunda mitad del quinquenio.
El camino más fácil es mantener el statu quo. Los detalles del nuevo plan revelan que se seguirá recurriendo a la inversión, incluso en la vivienda pública, en lugar de una apreciación más rápida de la moneda, transferencias fiscales a los hogares, impuestos a y/o privatización de las empresas del Estado, liberalización del sistema de registro de los hogares o un relajamiento de la represión financiera.
China ha crecido en las últimas décadas sobre la base de la industrialización impulsada por las exportaciones con una moneda débil, lo que ha dado como resultado altas tasas de ahorro y una dependencia de las exportaciones netas y la inversión fija. Cuando las exportaciones netas se colapsaron en 2008-2009 del 11% al 5% del PBI, el líder chino reaccionó aumentando la participación de la inversión fija en el PBI, del 42% al 47%. China no sufrió una recesión porque la inversión fija se disparó. En 2010-2011, la participación de la inversión en el PBI ha seguido aumentando, hasta casi 50 por ciento.
El problema es que ningún país puede ser lo suficientemente productivo para reinvertir el 50% del PBI en capital social sin enfrentarse a la larga con un exceso de capacidad y un problema de créditos incobrables. En China abunda la inversión excesiva en capital físico, infraestructura y propiedades. Salta a la vista en los aeropuertos y trenes de alta velocidad (que reducirán la necesidad de los 45 aeropuertos que están planeados) impecables, pero vacíos, las autopistas que no conducen a ningún lugar, los miles de edificios de gobierno nuevos y colosales, los pueblos fantasma y las nuevas fundiciones de aluminio cerradas para impedir que caigan los precios mundiales.
La inversión comercial y residencial de lujo ha sido excesiva, la capacidad automovilística ha superado el reciente auge de las ventas, y el exceso de capacidad en el acero, el cemento y otros sectores manufactureros está aumentando. A corto plazo, el boom de las inversiones alimentará la inflación por la naturaleza intensiva en recursos del crecimiento. Pero el exceso de capacidad conducirá a presiones deflacionarias fuertes, comenzando con los sectores manufacturero e inmobiliario.
Después de 2013, China tendrá dificultades. Todos los episodios pasados de inversión excesiva han terminado con una crisis financiera y/o con un largo período de crecimiento lento. Para evitar eso, China tiene que ahorrar menos, reducir la inversión fija, disminuir la participación de las exportaciones netas en el PBI e incrementar el consumo. Las razones por las que los chinos ahorran tanto y consumen tan poco son estructurales. Cambiar el incentivo de invertir tomará dos décadas de reformas.
Las explicaciones tradicionales de la alta tasa de ahorro (falta de una red de seguridad social, servicios públicos limitados, envejecimiento de la población, subdesarrollo del financiamiento del consumo) son parte del rompecabezas. Los consumidores chinos no tienen mayor propensión a ahorrar que los de Hong Kong, Singapur y Taiwan; todos ahorran el 30% de su ingreso. La diferencia es que la proporción del PBI chino que va al sector de las familias es inferior al 50 por ciento.
Varias políticas chinas han conducido a una transferencia de ingresos de hogares débiles a compañías poderosas. Una moneda débil reduce el poder adquisitivo de las familias porque encarece las importaciones y con ello protege a las empresas del Estado, que compiten con los productos importados, y aumenta las ganancias de los exportadores.
Las bajas tasas de interés de los depósitos y los bajos intereses de los créditos a las empresas significan que los ahorros de los hogares reciben tasas negativas, mientras el costo real del crédito para las empresas del Estado también es negativo. La represión laboral ha provocado que los salarios aumenten a un ritmo más lento que la productividad.
Para reducir las restricciones a los hogares, China necesita una apreciación rápida del tipo cambiario, liberalización de las tasas y aumento de los salarios. Más importante, China necesita privatizar sus empresas o gravar sus beneficios a una tasa más alta y transferir las ganancias fiscales a los hogares.
  • 2013 
    Es el año a partir del cual China enfrentará una recesión o un período de bajo crecimiento después de haberse excedido en la inversión en estos años.

sábado, 10 de julio de 2010

CUANDO LA VIDA COMIENZA

,Cuando la vida comienza

Bikkhu Sujato



La santidad de la vida es el corazón de nuestra conciencia moral. Pero ‘la vida’ tiene bordes difusos. No es asunto fácil el definir con precisión dónde la vida, en el sentido moral más que en el biológico, comienza y termina. Para el Budismo ésta difuminación es normal, ya que nosotros estamos acostumbrados a ver el mundo en términos de procesos interrelacionados más que como entidades independientes. Sin embargo, nuestra necesidad de claridad en la decisión sobre preguntas morales delicadas no es menor. En este ensayo analizaré algunos temas del debate sobre el inicio de la vida y la ética del aborto. Sugeriré que una aproximación budista nos provee de instrumentos útiles que nos alejan del extremismo moral y se centran en una respuesta compasiva a los problemas reales. En aras de la brevedad, limitaré mi discusión a la ética del aborto. Sin embargo, debemos reconocer que muchos otros procedimientos, como la fertilización in-vitro, la clonación, la ingeniería genética y la tecnología con células madre, también implican la destrucción de embriones.

La discusión ética del aborto ha estado generalmente, creo, dominada por dos posiciones extremistas. Éstas son identificadas por los eslógans de ‘la vida’ y ‘la elección’. En el pensamiento budista estas son llamadas ‘eternalismo’ y ‘aniquilacionismo’. La palabra ‘eternalismo’ se refiere a la creencia de que la individualidad(1) existe eternamente. El término ‘aniquilacionismo’ se refiere a la creencia de que la individualidad perecerá, usualmente al momento de morir. En este ensayo me enfocaré en algunas corrientes de pensamiento influyentes en el cristianismo y en el materialismo científico, como destacados ejemplos contemporáneos de estos dos extremos.



El alma eterna y la santidad de la vida

Los cristianos(2) típicamente creen que cada humano posee un ‘alma’. Esta es una entidad espiritual, una chispa de Dios, la cual distingue a los humanos de todos los otros seres, y concede a los humanos un valor ético único. Es porque los humanos poseen un alma que la muerte deliberada de un ser humano, usualmente llamada “asesinato”, es un crimen terrible. Esta alma entra en el embrión en el momento de la concepción. A partir de ese momento, el embrión es en el sentido moral un ser humano de pleno derecho, mereciendo la misma consideración moral que usted y yo. Matar a tal ser es asesinar.

Etiquetando al aborto como ‘asesinato’ es una estrategia sumamente emotiva, y ha conducido a escenas desagradables en donde las mujeres que deseaban abortar han sido acosadas y atacadas. El uso de la etiqueta se deriva desde la definición simple de ‘asesinato’ como ‘la muerte intencional de un ser humano’. Si un embrión es un ser humano, entonces matarlo debe ser asesinato. No obstante, el concepto de ‘asesinato’ no es tan reducido y seco. Existen muchos casos de ‘asesinato intencional de un ser humano' a los que no llamamos ‘asesinato’. Cuando un soldado mata a otro en tiempos de guerra, sólo lo llamamos ‘matar’, no asesinar. Cuando un Estado mata a un criminal, lo llamamos ‘ejecución’. Cuando una persona se mata a sí misma lo llamamos ‘suicidio’. Por tanto, el etiquetar al aborto como ‘asesinato’ es absolutista y simplista. Ello hace surgir la pregunta de si el aborto es el asesinato intencional de un ser humano en el sentido relevante. La afirmación de que el aborto es asesinato descansa en una teoría metafísica, y como tal es inherentemente indemostrable. La aceptación de esta teoría es dependiente de la fe en dogmas revelados como se definen dentro de una comunidad religiosa en particular, y no tiene relevancia fuera de esa comunidad.



El surgimiento de la Consciencia

Como todos sabemos, los años recientes han visto a la mayoría de las sociedades avanzar rápidamente fuera de puntos de vista eternalistas como el Cristianismo, hacia la perspectiva del materialismo científico. Esto se ha vuelto la nueva ortodoxia. Mientras los eternalistas derivan nuestro valor moral a partir de la posesión de un alma, los materialistas típicamente relacionan el valor moral con la consciencia. Merecemos consideración ética porque somos seres conscientes. Así que la pregunta entonces se torna en, ¿cuándo surge la consciencia?

Los materialistas creen que la sustancia primordial que conforma el mundo es la materia. En las condiciones adecuadas, la materia puede evolucionar hacia organismos complejos a los que llamamos ‘vida’. A un cierto nivel de complejidad la consciencia emerge. La consciencia es de este modo considerada como un epifenómeno de la materia. Muchos materialistas creen que esta consciencia surge en el embrión en el tercer o cuarto mes de embarazo. Como nuestro valor moral deriva de esta consciencia, se cree que durante los tres primeros meses el embrión es simplemente un pedazo de carne que no merece una consideración moral.

Este proceso puede ser comparado con la imágen en la pantalla de un televisor. Las partes individuales del aparato de televisión no contienen ni siquiera alguna parte la imágen. Por el contrario, la imágen aparece en el total cuando las partes del aparato están puestas todas juntas. Esto es una metáfora convincente, pero equivocada. En el caso de un aparato de televisión, las partes se fabrican por separado y entonces luego se juntan. Pero en el caso de un ser vivo nuestras diferentes partes se desplegan a partir de la información genética contenida en el ADN. Cada célula incluye toda la información genética para el cuerpo. Entonces parecería más natural hablar de un despliegue gradual del potencial inherente de la consciencia. Además, en el caso de un aparato de televisión la causalidad es de una sola dirección. El televisor es causa de la imágen pero la imágen no es la causa del televisor. De nuevo la analogía falla, puesto que en todos los estados ordinarios de consciencia el cuerpo y la mente coexisten en una compleja relación bidireccional. La eficacia de la analogía se apoya en la asunción subyacente de que existe una causalidad lineal, de un solo sentido, desde el cerebro hacia la mente. Pero esa misma es la cuestión que estamos preguntando.

Cuando preguntamos por qué los materialistas creen que la consciencia es una propiedad emergente de la materia, podemos ver que esta conclusión se sigue de las asunciones de la propia metodología científica. Los científicos generalmente sólo aceptan las evidencias si pueden ser ‘objetivamente’ demostradas y comprobadas. Pero aquí no puede haber tal cosa como una prueba ‘objetiva’, ya que la aceptación o el rechazo de una prueba están siendo actos mentales, y los sucesos mentales son necesariamente subjetivos(3). En la práctica, establecemos un ‘consenso intersubjetivo’; es decir, cuando existe suficiente evidencia observable a través de los cinco sentidos para convencer a una determinada comunidad científica. El método científico es por tanto incapaz, en el momento actual, de investigar directamente a la mente. Todo lo que puede hacer es examinar externamente los fenómenos observables, tales como la conducta y la actividad cerebral, y entonces inferir correlaciones con el reino de lo mental. Así que no es una sorpresa encontrar la teoría científica de que la consciencia también se inicia en el reino de lo físico para ver a la consciencia emergiendo a partir de ahí. Esta teoría está incorporada en las bases propias del método científico y por lo tanto no puede ser probada por ese mismo método. No se trata de una conclusión empíricamente comprobable, y por ello no es científica. Se trata de una especulación metafísica, una inferencia injustificada derivada de la asunción de que el método científico es el medio único y suficiente para descubrir la verdad.



Evitando los extremos

Estos dos paradigmas para aproximarse a la cuestión del estatus moral del embrión son extremos. Los eternalistas mantienen que el aborto es asesinato, el más odioso de los crímenes, mientras que los aniquilacionistas mantienen que no conlleva consecuencia moral alguna. Podemos ver que cada uno de los dos extremos ofrece un simple, claro marco de referencia, para entender la ética del aborto. Esta es la razón por la que permanecen como ideas poderosas y atractivas. También podemos ver que esas conclusiones son contra-intuitivas. Muchos de nosotros consideramos que un embrión se merece alguna consideración moral, aunque vacilamos al comparar el aborto con el asesinato. Este es un ejemplo de cómo las posiciones filosóficas absolutistas generan extremismo moral. En la práctica, típicamente nos conformamos con un complicado compromiso entre ambas. Esto no es un verdadero ‘camino medio’ sino un recurso político movido por la necesidad social. Desafortunadamente, el debate es normalmente llevado hacia el plano de las convicciones morales y de la evidencia científica sin dirigirnos hacia las asunciones metafísicas subyacentes. Demasiado a menudo nos mostramos reacios a someter nuestras más preciadas y profundas creencias, sean religiosas o científicas, a una investigación exhaustiva.

¿Qué puede ofrecernos el Budismo en este sentido? Puesto que el Budismo es una religión histórica, deberíamos comenzar por preguntarnos que tienen que decir los registros tempranos de las enseñanzas del Buda. Esta es una manera de fundamentar nuestra discusión en estratos más profundos de nuestra conciencia moral, no permitiéndonos a nosotros mismo ser arrastrados por las mareas de la opinión contemporánea. Desde luego, tenemos que estar dispuestos a someter el entendimiento tradicional al escrutinio y la luz de las modernas evidencias.

El Canon Pali(4) contiene varios pasajes que tratan con el proceso de concepción en la matriz y el advenimiento de la consciencia. El Maha Tanhasankhaya Sutta establece que la concepción es dependiente de la llegada conjunta de tres cosas: la madre y el padre juntos, que la madre sea fértil, y que el ser a renacer esté listo. El término “llegada conjunta” significa "mismo lugar, mismo momento". Así, este pasaje implica que la consciencia aparece en el tiempo de la concepción. El Maha Nidana Sutta es aún más claro. Establece que si la consciencia no entra en el vientre de la madre, la mentalidad y la forma física no pueden ‘coagular’ dentro de la matriz. En otro pasaje, se dice que la concepción depende de los ‘seis elementos’, incluyendo a la consciencia. Todas estas afirmaciones ocurren en discusiones sobre la doctrina clave del surgimiento dependiente, y así tienen una gran autoridad. En el Vinaya monástico(5) también la aparición del embrión se equipara con el surgimiento de ‘la primera mente, la primera consciencia’ en el vientre de la madre. Así, todos estos contextos tratan a la concepción como envolviendo una combinación de factores físicos y mentales, con los factores mentales en primer lugar. Esto desde luego refleja la filosofía básica del Budismo de que la mente es la precursora de todas las cosas.

Así los textos establecen que la consciencia está presente desde el inicio de la vida. Un ser que es consciente puede sentir dolor, y, por lo tanto merece consideración moral. No hace falta decir sin embargo, que la capacidad de un embrión recién concebido para sentir dolor es muy rudimentaria, tal vez comparable a la de alguien en un coma profundo o bajo una anestesia profunda. De acuerdo al budismo éstos son estados de consciencia, pero demasiado oscurecidos para ser tenidos en cuenta cuando los comparamos con el esplendor de la consciencia despierta. Los textos hablan frecuentemente de “crecimiento, incremento y maduración” de la consciencia del recién renacido. De acuerdo a los hallazgos de la ciencia, los textos hablan del desarrollo gradual de las facultades sensoriales del embrión. Pero a diferencia de los científicos, no asumen que la consciencia no aparezca hasta que los sentidos se desarrollan. Así, mientras el embrión ciertamente merece consideración moral, su limitada capacidad para sentir dolor significa que matar a un embrión es algo insuficiente para llamarlo ‘asesinato’.

Hay un claro apoyo a esta posición en el Vinaya. Éste establece que un monje o una monja nunca deberán, durante toda su vida, matar intencionalmente a un ser humano, ‘incluso hasta el punto de causar un aborto’. Similarmente, no deben tener intercambio sexual ‘aún a la profundidad de una semilla de sésamo’. No deben robar ‘ni siquiera tanto como una brizna de hierba’. No deben reivindicar los logros espirituales ‘ni incluso para decir “me deleito en una morada vacía”’. Por lo tanto el aborto es claramente considerado como la muerte intencional de un ser humano, aunque es el acto menos grave de este tipo.

Así los textos budistas relacionados con el aborto proporcionan un modelo clásico para un ‘camino medio’, el cual acepta algunas de las proposiciones de los puntos de vista extremos pero evitando al mismo tiempo sus conclusiones absolutistas y simplistas. Junto con los eternalistas creemos que un embrión, desde el momento de la concepción, está dotado de una propiedad no física que le otorga el derecho a una consideración moral. Sin embargo, no aceptamos que este principio sea una entidad espiritual, una chispa de la gloria de Dios; ni aceptamos que ésta supuesta ‘alma’ sea un único rasgo distintivo de humanidad. Nosotros creemos que es un flujo condicionado de consciencia, siempre cambiante y evolucionando al pasar de vida en vida. Junto con los aniquilacionistas creemos que el peso de la consideración moral debido a un embrión no es estático, sino que aumenta gradualmente con el desarrollo de la mente del embrión hacia la consciencia completa. Sin embargo, no aceptamos que pueda estar demostrado que el inicio de la consciencia tiene lugar sólo después de tres o cuatro meses. Esto es una fecha éticamente arbitraria, la cual simplemente marca los actuales límites del conocimiento científico pero no nos dice nada sobre el estatus moral del embrión.



¿Por qué creer en el renacimiento?

Es bastante en el lado textual y teórico. Estas consideraciones, desde luego, son sólo de relevancia directa para la comunidad budista. ¿Existe alguna forma empírica de comprobar estas ideas?. De acuerdo al Budismo existen dos medios –a través de la observación directa del proceso de renacimiento, y mediante el entendimiento por inferencia de la evolución condicionada de la consciencia en el tiempo. La observación directa es el poder psíquico de recolectar vidas pasadas, o sino de percibir en dónde renacen los seres. Parece que estas habilidades, de las cuales se dice que normalmente son fruto de la meditación profunda, pueden ocurrir en algunas personas de manera espontánea. Los niños menores de siete años parecen a menudo ser capaces de recoger detalles de su vida pasada y muerte. Obviamente estas habilidades no son generalmente aceptadas por la comunidad científica. Pero parecería no haber obstáculo teórico alguno para las pruebas científicas a tales afirmaciones. Por ejemplo, a un número diferente de personas que profesaran tales facultades se les podrían hacer preguntas, y las respuestas podrían ser confrontadas el uno con el otro. O bien los datos históricos podrían ser extraídos y confrontados con los registros conocidos. Ya han habido una serie de experimentos positivos en esas líneas, aunque no sé si tienen alguna relación directa con la cuestión sobre el inicio de la consciencia. En cualquier caso, si puede obtenerse información precisa y comprobable a través de tales poderes psíquicos, parece razonable concederles cierto grado de credibilidad.

De acuerdo al Budismo, la segunda manera de confirmar el renacimiento es mediante el entendimiento del origen condicionado de la consciencia. Repetidamente contemplamos el surgir y pasar de la consciencia en el momento presente. Vemos cómo los deseos egoístas dan lugar a la proliferación mental, y cómo el dejarlos ir conduce a la paz. Extendemos este principio al pasado y al futuro, e inferimos que nuestra consciencia en esta vida surgió debido a nuestro aferramiento en el pasado, y que mientras no los dejemos ir completamente, continuaremos generando consciencia en el futuro. Esta clase de entendimiento no dice nada sobre los detalles específicos de vidas pasadas, así que no puede ser comprobado por cualquier medio empírico simple. Pero podemos preguntarnos si el surgimiento dependiente ofrece un significativo y útil marco para tratar con los diferentes tipos de problemas psicológicos que enfrentamos hoy. Si la respuesta es que sí, entonces de nuevo debemos conceder a esta enseñanza cierto grado de credibilidad.

Para los budistas, sin embargo, tales pruebas permanecen como secundarias. La mayoría de los budistas creen en el renacimiento porque es un capítulo intrínseco en el tejido de su mundo. Aceptan la visión del mundo del Budismo porque creen que es beneficiosa para ellos mismos y su sociedad. Las enseñanzas forman un todo coherente y racional. Así que cuando ven las enseñanzas éticas más básicas confirmadas en sus propias vidas, están dispuestos a tomar los más abstractos postulados con confianza. No piensan más en las pruebas empíricas de tales principios que usted o que yo pensaríamos en probar empíricamente la Teoría de la Relatividad. Aceptamos la Teoría de la Relatividad –después de todo en la medida en que la entendamos - debido a nuestra fe en la ciencia. Estos días hay muchas personas en todo el mundo, budistas y no budistas, quienes creen en el renacimiento. Es posible que su número aumente a medida en que el budismo sea reconocido por ofrecer una manera significativa y satisfactoria de vivir y de morir.



La dimensión social

La preocupación principal de este ensayo ha sido investigar la base filosófica para una ética budista del aborto. Sin embargo, quizás pueda ser perdonado por aventurarme fuera de mi esfera de competencia tan lejos como para ofrecer algunos pensamientos teniendo en cuenta la dimensión social de ésta ética. Es aparente que en muchos países el aborto ha sido técnicamente ilegal aunque oficializado y generalizado de manera no oficial(6). Debemos entender que los budistas generalmente no aceptan que si algo está mal debe necesariamente ser declarado ilegal. Tales asuntos deben ser considerados en su contexto social. Hacer al aborto ilegal hace criminales a mujeres que a menudo han pasado por una experiencia traumática. Y deja el mercado con puertas abiertas a los médicos sin escrúpulos.

Sugeriría que una aproximación más humana haría legales al aborto y a otras tecnologías similares, pero supervisados muy de cerca. Debemos asegurarnos de que nosotros, y nuestros hijos e hijas, estamos provistos de toda la información, guía y apoyo que necesitemos para hacernos capaces de tomar tales decisiones sobre la vida y la muerte de manera responsable. A los niños se les debe dar una explícita y completa educación en la escuela sobre materias biológicas, sexuales, éticas, y religiosas que sean relevantes. Cuando una mujer busca tener un aborto, ella y el padre deben ser provistos con información detallada y asesoría personal antes de tomar una decisión final. Nuestra sociedad debe aceptar que abordar la cuestión sobre el aborto implica no sólo hacer juicios morales y la prestación de servicios médicos, sino también la educación en métodos anticonceptivos y en las relaciones responsables. Tenemos que ofrecerles a las mujeres una alternativa con sentido a través de un adecuado apoyo al niño y con servicios sociales.

Una implicación de la aproximación gradualista a esta cuestión es que la gravedad moral y las consecuencias kámmicas de llevar a cabo un aborto aumentarán cada día a medida que el embarazo continúe. Por lo tanto es imperativo que leamos, discutamos y pensemos sobre las materias antes de que un embarazo no deseado pueda ocurrir. Esto con suerte nos ayudará a actuar más responsablemente al considerar estos asuntos con una mente más clara, y para tomar una decisión más razonada y madura, sin retrasos indebidos.

Incluso aquellos que creen que el aborto no es más que un procedimiento quirúrgico deben reconocer que a nivel emocional el aborto es bastante diferente de otros procedimientos quirúrgicos. Muchas mujeres sienten que un niño ha llegado a ellas, que un ser especial ha escogido su cuerpo para convertirse en una nueva vida, y que ellas han empujado a ello. Si la madre decide tener un aborto, debería haber una estrecha supervisión y apoyo a su salud emocional tras la operación. Para ayudar a sanar cualquier herida emocional podemos alentar a la madre a pedir perdón por el ser que escogió ser su hijo, difundir el amor bondadoso, y llevar a cabo algunos actos positivos y sanadores de generosidad y ayuda a los demás.

Me gustaría mucho ver un estudio sobre los efectos del aborto en los paisajes emocionales de la mujer, y una comparación entre mujeres que decidieron tener un aborto y mujeres que tuvieron embarazos no deseados pero decidieron traer a un niño. ¿Cómo se sienten después? ¿Cinco años después? ¿Diez años después? ¿Cuántas madres dirían cuando su hijo hubiera crecido, que habrían deseado tener un aborto?



Viviendo la sabiduría, escogiendo la compasión

Así en este ensayo, he intentado esbozar un esquema de una aproximación budista al aborto. He examinado algunos de los argumentos prevalecientes y concluido que la polarización de posiciones entre ‘Vida’ y ‘Elección’ pueden remontarse a paradigmas filosóficamente incompatibles, tales como el punto de vista eternalista de los cristianos y el aniquilacionismo de los científicos materialistas. El Budismo ofrece un camino medio en el que atesora la santidad de la vida en el vientre de la madre desde el tiempo de la concepción, si bien reconoce un crecimiento gradual en la gravedad moral del acto de matar. En el lado práctico, hemos de emplear las virtudes parejas de compasión y sabiduría, proveyendo cuidado y apoyo a las madres y a los niños, y asegurar que los padres están provistos de la información y consejo que necesiten para realizar una decisión madura. Me gustaría terminar con un verso del Mangala Sutta:



Servir a la madre y al padre
Cuidar a la esposa y los hijos
Maneras de trabajar sin conflictos
Ésta es la más alta bendición.





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Notas de la traducción


(1) del inglés "self", a menudo traducido también por "yo". La palabra en lenguaje Pali es atman, y se refiere a mantener la común idea de que algo o alguien existe como una individualidad independiente, sea en uno mismo o en la entera realidad. Aquí también suele entrar por tanto la creencia en la existencia última de un alma o de un dios. Cuando éstos son considerados como últimos fundamentos de la realidad, la filosofía budista los observa como resortes que mantienen la idea de una individualidad visible o invisible, y por tanto se consideran un error y una ilusión. Del mismo modo, se hace imposible que pueda perecer lo que finalmente no existe de manera independiente, y así el aniquilacionismo se considera otro error. Ésta sutil posición es fundamento clave en la filosofía budista sobre la realidad.

(2) la postura más típica - y mayoritariamente oficial - en la iglesia católica y otras confesiones cristianas, es la de equiparar el aborto con el asesinato. Si bien hay que notar que el debate en el cristianismo en este asunto es histórico y encierra posturas distintas, algunas de ellas coincidentes con la del bhikkhu en una tesis gradualista (ver por ejemplo: Juan Masiá, "Proponer sin imponer, cuestionar sin condenar" en El País). También hay posiciones próximas en el cristianismo monástico ("Entre els principis y la realidad". Teresa Forcades ) el universitario ("La Actitud Católica Moderada respecto a la Anticoncepción y el Aborto". Daniel C. Maguire) y el intelectual y filosófico ("A Brief, Liberal, Catholic Defense of Abortion", Daniel A Dombrowski. University of Illinois Press, 2000.)

(3) este párrafo puede resultar un poco confuso y se recomienda leer la versión original del inglés. Según entiende el que traduce, se refiere a que los materialistas reconocen la existencia de la consciencia cuando hay actividad en la materia. Esto sería una inferencia y un acto mental subjetivo, ya que no hay pruebas empíricas de que eso o sólo eso sea la consciencia, sino que se están asumiendo los postulados del método científico como sustitutos de una prueba. El método científico es un sistema para la aplicación del conocimiento pero no una explicación sobre la naturaleza del mismo, y así el monje señala este problema filosófico de la naturaleza del conocimiento.

(4) el Canon Pali es la primera recopilación escrita de las enseñanzas budistas. Primero transmitidas oralmente mediante memorización, y después paulatinamiente puestas por escrito y compiladas en su forma actual en el siglo I antes de nuestra era. Lo conforman 3 partes también llamadas "cestas", que agrupan las explicaciones de Buda (Suttas), el código de vida monástico (Vinaya) y un tratado filosofíco y psicológico (Abhidhamma) en donde se pormenorizan detalles y términos. Se considera a los Suttas como primera fuente de autoridad y son lectura preferente.

(5) el Vinaya agrupa más de 200 normas estrictas para la vida de monjes y monjas. Los laicos por su parte observan cinco preceptos. Ver: Aspectos fundamentales del budismo

(6) para un posible interés comparativo, la situación en algunos países de mayoría budista es la que sigue: en Thailandia se admite legalmente el aborto bajo los supuestos de violación, amenaza a la vida de la madre o su salud física (Acta de promulgación del Código Penal, B.E. 2499, 1956, secs. 301–305). En Camboya se permite la solicitud de aborto de la mujer durante las primeras 14 semanas de embarazo, para lo cual el inicio del embarazo se calcula a partir del último periodo menstrual que normalmente es dos semanas antes de la concepción, si bien para dar consistencia a la ley se ha extendido en dos semanas (Kram Real 12/11/1997, art 8.28). En Japón el aborto está ampliamente tolerado legal y socialmente, de lo cual existe mucha literatura al respecto. El budismo japonés ofrece además el caso especial de una ceremonia ritual llamada mizuko kuyo, históricamente creada por mujeres y que sirve de consuelo y reparación emocional para aquellas que así lo solicitan (Liquid Life: Abortion and Buddhism in Japan. William R. LaFleur).




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* Bhikkhu Sujato es monje theravada australiano. Recibió la ordenación en 1994 y es abad del Santi Forest Monastery en Australia y secretario de la Australian Sangha Association.

* Tr. de Budismo.net
Original en inglés: http://www.buddhanet.net/budsas/ebud/ebdha328.htm

jueves, 29 de octubre de 2009

Una grave crisis moral recorre el mundo

Opinión de María Femés
28.10.2009 15:41


Una grave crisis moral recorre el mundo

En el mundo actual, no solo existe una crisis financiera global sino también una crisis moral de dimensiones planetarias, justo en el preciso momento en que la humanidad más necesitada está de un nuevo humanismo y de un modelo de civilización sustentado en valores ético-morales, pues ello podría ayudar enormemente también a explorar nuevos modelos de crecimiento económico más sostenibles que no se sustentaran exclusivamente en la avaricia inescrupulosa y sin límites de un sistema financiero que ha llevado la economía mundial a la quiebra.

Lo gobiernos que han de dirigir la marcha inmediata y futura de la humanidad, no pueden ignorar que no solo han de mirar hacia una forma sensata de recuperar la confianza en que un nuevo crecimiento económico es posible, y que éste habrá de aspirar a ser más sólido en cuanto a evitar nuevos cataclismos financieros de las actuales magnitudes, no recordados desde la segunda guerra mundial, sino que esta confianza solo puede ir acompañada de una profunda reflexión sobre el tipo de sujeto moral que habrá de protagonizar y sustentar ese nuevo orden mundial, al que personalidades destacadas del mundo de la política como el presidente de EE.UU., el Sr. Obama, recentísimo premio Nobel de la Paz, se ha referido en varias ocasiones apuntando especialmente a países como China, que aspira a estar representada en todos los organismos internacionales más importantes debido a su creciente influencia política y económica.

Ha llegado el momento de pensar seriamente que un nuevo orden mundial más justo y equilibrado sólo es posible si va acompañado de sólidos valores éticos y morales que lo sustenten y que inspiren confianza tanto a las generaciones actuales como venideras, en un mundo que a fecha de hoy se muestra cada vez más materialista, deshumanizado y violento.

Un nuevo sujeto moral para un nuevo orden mundial

No es posible un nuevo orden mundial más justo y armónico sin respeto a los derechos humanos. Ello es un objetivo irrenunciable y quintaesencia de toda civilización que aspire realmente a serlo. Pues lo contrario solo tiene un nombre, y es el de barbarie. Por ello, el respeto a los derechos humanos y la integridad de las personas debería ser la piedra angular que definiera justamente a ese nuevo orden desde el punto de vista moral. Ello unido al respeto a la naturaleza que también se encuentra en estado crítico en un mundo amenazado por el calentamiento global y la degradación acelerada del medio, y la búsqueda comprometida de nuevos modelos de crecimiento económico también más sostenibles, equitativos y racionales.

En el actual materialismo rampante todo parece comprarse con dinero, la nueva idolatría generalizada es la del Becerro de Oro, y ello está permitiendo que el silencio sobre la violación sistemática de los derechos humanos en dimensiones de holocausto también se compre. ¿Está Occidente y el mundo vendiendo su alma al diablo cual Fausto, sin preguntarse siquiera por las consecuencias que este envilecimiento moral supone para todos y de que ello es una degradación para toda la humanidad, además de un atentado de extrema magnitud contra los principios del Derecho Internacional?

Podría pensarse que esto es lo que está ocurriendo con Europa y EE.UU. en relación a China. Incluso en los peores momentos de la guerra fría era impensable lo que hoy ocurre. El régimen comunista chino compra sistemáticamente el silencio de los gobiernos de los países llamados democráticos y que presumen de garantes de las libertades y derechos del individuo, con sustanciosos acuerdos comerciales que invariablemente lleva incluido como condición el eufemismo de “no injerencia en los asuntos internos”. Esto es, genocidio y crímenes contra la humanidad en magnitudes solo comparables al holocausto judío, como el que se perpetra contra movimientos espirituales pacíficos como Falun Gong, con extracción forzada y sistemática de órganos para su comercio, sobre lo que hay informes y pruebas exhaustivas reconocidas por organismos internacionales, a personas inocentes que han sido detenidas sin juicio ni garantía de algún tipo en la completa ausencia de un Estado de Derecho. Parecido trato merecen activistas de derechos humanos, opositores políticos, minorías étnicas como los uigures en Xinjiang, de quienes recientemente hemos visto una explosión debido a las terribles condiciones represivas y de marginación en que viven, como también a un país anexionado como el Tíbet. El implacable aplastamiento de los derechos humanos en China se ha incrementado incluso posteriormente a los últimos juegos olímpicos, y la situación no hace más que deteriorarse mientras Occidente calla y suscribe acuerdos económicos, cayendo en una dinámica perversa donde se invierte toda la tradición anterior, en la que eran Europa y EE.UU. los que para suscribir esos acuerdos ponían la condición de respeto a los derechos humanos y garantías mínimas de las personas.

La civilizada Europa debiera recordar que cuando el holocausto judío, ésta se prometió a sí misma “nunca más”. Si el holocausto ocurre en otro lugar, en pleno siglo XXI, ¿no nos concierne? Si además son personas inocentes que predican los principios de “Verdad, Benevolencia y Tolerancia”, como es el caso del movimiento espiritual pacífico Falun Gong, ¿no resulta aún más estremecedor?

¿Se han preguntado los gobiernos de estos países si el régimen comunista chino representa en realidad los intereses del pueblo chino, o cuánto es el precio que por estos acuerdos económicos que suscribe Occidente paga el propio pueblo chino? ¿Se pregunta Occidente cuánto cuesta a los paupérrimos y desesperados campesinos chinos el crecimiento espectacular del PIB de su propio país? ¿No es más bien que el régimen comunista chino lo único que busca es perpetuarse ciegamente a sí mismo sin importar el precio?

Corea del Norte, Darfur, Birmania…

Podría decirse como dice la canción que “Amor con amor, se paga…”, pero no, el silencio de Occidente no hace que el régimen chino se corte a la hora de defender a países que suponen un constante desafío hacia los acuerdos de la Organización de Naciones Unidas y la comunidad internacional, como el caso de Corea del Norte, el genocidio en Darfur, o más recientemente la actuación del régimen de Birmania en relación a la líder de la oposición y premio Nóbel de la Paz Aung San Suu Kyi.

Pareciera incluso que cuanto más silencio guarda Occidente, más se envalentona el régimen comunista chino y más lejos llega.

Incluso se utilizan dobles raseros a la hora de exigir en el respeto y cumplimiento hacia los derechos humanos; unas cosas son las que se exige a Rusia, como hizo recientemente y de modo bastante admirable la Canciller alemana la Sr. Angela Merkel, en el reciente asesinato de Natalia Estemírova, activista de derechos humanos en Chechenia, obligándose como consecuencia el presidente ruso a abrir una investigación que no dejara impune el crimen, o por ejemplo a la dictadura comunista de Cuba y otros países, y otra cosa es cuando se trata de China, que ocurre al contrario, que es el régimen comunista quien impone sus condiciones. Entonces, los países democráticos amordazan un pilar básico de sus propios sistemas democráticos: la libertad de expresión e información cuando se trata de informar de la verdad de lo que en China ocurre con los derechos humanos y su terrible magnitud.

¿Holocausto global de la Justicia Universal y los derechos humanos?

El régimen comunista chino tampoco es ajeno, con sus presiones y amenazas a España, a que el gobierno de esta nación y la oposición se pusieran de acuerdo para abolir la Justicia Universal en España, cosa inminente si algo no lo remedia, pues algunos jueces dudan de que ello pudiera ser incluso inconstitucional, por no mencionar la involución que para toda la humanidad representa que el único país al que podían acudir las víctimas de genocidio y delitos de lesa humanidad a pedir justicia y protección ante la barbarie abola el principio de justicia universal, borrando un faro de esperanza para siempre y dando impunidad a quienes cometen estos crímenes amparados por sus gobiernos.

Pues no vale decir que esas deberían ser cosas de la Corte Penal Internacional, pues ésta es impotente del todo si los regímenes y gobiernos que amparan estas tropelías sencillamente no reconocen su jurisdicción para actuar.

Podría decirse que con la limitación de la Justicia Universal en España, el mundo da un paso más hacia el abismo de la barbarie.

El Presidente Obama y el Nobel de la Paz

El Premio Nobel de la Paz, recién concedido al Presidente de EE.UU. a los nueve meses de gobierno, es sin duda un premio a sus intenciones, más que a sus acciones hasta ahora. Se podría decir que es ante todo un premio a la esperanza de sus promesas de trabajar por consolidar un sistema social más equitativo y por un nuevo orden mundial más justo y de mayor entendimiento.

Ello sin duda supone una mayor responsabilidad y compromiso moral para el presidente Obama de no defraudar las esperanzas que con éste premio se ponen en él, y por tanto viene obligado a exigir del gobierno de China y no sólo de forma simbólica, sino con compromisos concretos, que si su aspiración es estar en este nuevo orden mundial, y ser incluida China en todos los organismos internacionales, tiene que respetar unas mínimas reglas del juego, y ello pasa por el respeto de los derechos humanos, el cese del genocidio y el aplastamiento feroz de las minorías. Así como de una mayor apertura política que alivie a su pueblo de represión tan cruenta en ausencia de un Estado de Derecho. Sin duda el pueblo chino y el mundo lo agradecería y podría confiar en que ese nuevo orden es posible.

Tampoco todo vale en la explotación de los recursos naturales y las materias primas del planeta, otro frente soterrado donde se libran decisivas batallas de consecuencias para todos. Las futuras generaciones también pueden ver amenazadas sus condiciones de vida sobre él, si entre todos no se alcanzan acuerdos para un crecimiento sostenible y respetuoso con la naturaleza, la vida y las personas.