domingo, 17 de enero de 2010
OM AH HUM VAJRA GURU PÄDMA SIDDHI HUM
algo para aprender Budismo
no solo Tibet Corre peligro, o Nepal, o............
Teléfonos copiados, ropas de marca falsas o películas pirateadas -como Avatar, la superproducción norteamericana que apenas estrenada ya está en venta en DVD por menos de un dolar- cunden en China, pese a los esfuerzos del gobierno por frenar ese comercio ilegal que mueve miles de millones de dólares y enfurece a los países occidentales.
Una vendedora china coloca bolsos de imitación para venderlos en una calle de Pekín, el 31 de diciembre de 2009, cerca del Mercado de la Seda, un 'emporio' de productos falsificados.
Teléfonos copiados, ropas de marca falsas o películas pirateadas -como Avatar, la superproducción norteamericana que apenas estrenada ya está en venta en DVD por menos de un dolar- cunden en China, pese a los esfuerzos del gobierno por frenar ese comercio ilegal que mueve miles de millones de dólares y enfurece a los países occidentales.
Cada tanto, las autoridades realizan espectaculares campañas de represión ampliamente publicitadas, tendientes a apaciguar a los países industrializados, cuyas empresas son las más afectadas.
En 2008, poco antes de los Juegos Olímpicos de Pekín, la capital china presenció un desfile de coches policiales cargados de DVD piratas confiscados.
Sin embargo, falsos iPhone y falsas carteras Vuitton pululan en ese mercado fraudulento, lo que llevó al gobierno norteamericano a denunciar "los niveles inaceptables" de piratería y producción ilegal.
"Proteccionismos locales y corrupción son los principales problemas", explicó Daniel Chow, de la Universidad de derecho de Ohio, Estados Unidos.
"El gobierno central es probablemente sincero pero los gobiernos locales tienen intereses directos e indirectos en la falsificación y la piratería industrial, muy importantes para la economía local", dijo Chow.
Una represión consecuente provocaría "la pérdida de millones de empleos", incluso en las industrias legítimas que trabajan para ese sector, agregó.
Las copias a precios irrisorios se encuentran tanto en las grandes tiendas como en sitios de venta en internet.
"Hay represión, pero no disuasión. El productor de copias o imitaciones no sufre verdaderas consecuencias. En general paga una multa leve y dos o tres semanas después vuelve a lo suyo", dijo Chow.
Los países occidentales denuncian esa situación que afecta a las marcas de lujo, a las compañías de alta tecnología y a la industria musical, así como a la de electrodomésticos, cigarrillos y medicamentos.
El Congreso norteamericano colocó a China entre los cinco primeros países de la "Lista de vigilancia de la piratería internacional".
El representante estadounidense de Comercio, Ron Kirk, denunció "el nivel inaceptable de la piratería y la falsificación en China a pesar de las campañas antipiratería y del aumento creciente de los pleitos judiciales por violación de los derechos de propiedad intelectual".
"La represión no es fácil", indicó Victor Ho, abogado del bufete Allen and Overy.
Pero cuando el gobierno quiere, puede, señaló Ho, que puso como ejemplo los Juegos Olímpicos de 2008.
"El gobierno central dejó claro que no toleraría la reproducción ilegal de los productos derivados" y nadie se atrevió a piratearlos, comentó Ho.
No obstante, el gobierno chino se esfuerza en tomar iniciativas y hacerlas conocer.
Desde agosto pasado, China investigó más de 500 casos de violación de derechos de autor en internet y cerró centenas de sitios.
En agosto, cuatro personas fueron condenadas a penas de hasta tres años y medio de cárcel por piratear el sistema Windows XP de Microsoft.
China quiere convertirse en el país de la innovación y por lo tanto tiene interés en proteger los derechos de propiedad intelectual.
A tal punto que muchos juicios fueron iniciados por empresas chinas.
En noviembre pasado, Microsoft fue condenada por haber utilizado sin autorización formatos de caracteres chinos pertenecientes a una empresa de China.
En diciembre, la justicia china recibió la primera denuncia judicial contra Google por haber pirateado miles de libros para su librería en línea.
EE. UU. y China se enfrentan en la red
ISIDRE AMBRÓS - Pekín. Corresponsal - 17/01/2010
Para EE. UU. el caso Google cuestiona la libertad de internet y la seguridad de la red en China
Las relaciones entre Estados Unidos y China son cada menos diáfanas y más turbulentas. El año 2010 ha empezado con un enfrentamiento en internet. Como no podía ser de otra manera, el pulso entre los dos gigantes del siglo XXI tenía que desarrollarse en el ciberespacio. La Casa Blanca ha decidido interponer una queja formal ante el Gobierno chino por el ciberataque dirigido a cuentas de correo electrónico de Google, ante la falta de explicaciones satisfactorias por parte de la embajada china en Washington. "Cursaremos una queja formal sobre este asunto en los próximos días, probablemente la próxima semana", dijo ayer el portavoz del Departamento de Estado, Philip Crowley. Esta decisión del Gobierno de EE. UU. tiene su origen en el anuncio hecho el día 12 por Google. El gigante de internet amenazó con cerrar sus operaciones en China tras sufrir un ciberataque proveniente del país asiático dirigido al correo electrónico de activistas pro derechos humanos. ...
solidaridad con TIBET
Una exposición de fotos de Roser Vilallonga refleja la dura situación de los refugiados tibetanos
Veinticinco personalidades relacionadas con el mundo del arte, la política, la gastronomía o la comunicación, entre otros, han participado desinteresadamente en una sesión fotográfica promovida por la fotoperiodista de La Vanguardia Roser Vilallonga con el objetivo de concienciar a la sociedad sobre la difícil situación que viven los tibetanos y conseguir fondos para ayudar a los refugiados. La exposición Tíbet al cor muestra fotos tomadas por Vilallonga que reflejan las injustas condiciones de vida de los refugiados asentandos en India y Nepal. Y también, las fotos que reflejan cómo los populares personajes las firman para contribuir a que el proyecto sea conocido en toda España y así obtener los máximos beneficios posibles. Rigoberta Menchú, Santi Santamaria, Antoni Tàpies (fotos), Penélope Cruz, Pedro Almodóvar, Andreu Buenafuente, Ferran Adrià, Pasqual Maragall, Carmen Thyssen, Javier Godó, conde de Godó, presidente editor de La Vanguardia o Rosa Regás son algunos de los que participaron en este proyecto. ...
emociones humanas y budismo
el 15 de enero 2010
Bhubaneswar, Orissa, India, 15 el enero del 2010 (Kalinga Times) - El líder espiritual Tibetano el Dalai Lama pronunció el jueves una conferencia para la la gente de Bhubaneswar . El acto estaba organizado por la Utkal University de Cultura en colaboración con Asociación del Hotel y del Restaurante de Odisha. " Cualquier método quimérico trae desastre. El mensaje de no violencia, amor y compasión mantiene nuestra mente más calma. Debemos mirar objetivamente, nuestra mente debe ser imparcial. Una mente agitada no puede ver realidad y objetividad. el Budismo acarrea estas enseñanzas, " palabras del lider espiritual budista.
sábado, 16 de enero de 2010
Tibetan Song Khampa Girl - Asam.
escuelas cerradas en Dharamsala
“ todas las escuelas secundarias primarias y mayores en distrito Una estarían cerradas por dos días con efecto desde miércoles debido a clima lleno de niebla y frio predominante, ” D
Él dijo aun las escuelas privadas permanecían cerradas por dos días.
La ola de frío continuó en la región con la temperatura mínima de - 2.7 grados centigrados
China es mala para la salud
Aquí no se puede colgar la colada a la intemperie. Volvería a estar sucia antes de secarse". La afirmación que hacen los vecinos de Linfen no puede ser más gráfica. Residen en la ciudad que, según todos los estudios, es la más contaminada del mundo. Esta urbe es un agujero gris en el que la visibilidad siempre es reducida y nunca luce el sol. Se alza rodeada de montañas llenas de agujeros en los que se esconde uno de los protagonistas de la tragedia ambiental de China: el carbón.
Este mineral cubre el 70% de las necesidades energéticas de un dragón más hambriento que nunca, que consume hoy casi cinco veces más recursos que en 1980 y continúa creciendo a un ritmo del 9%. Según la Agencia Internacional de la Energía, China es ya el principal emisor de CO2 del planeta, por delante de Estados Unidos, y con un volumen superior a los 6.000 millones de toneladas métricas por año. Eso sí, algo más de un tercio del gas contaminante es fruto de la producción de bienes destinados a la comercialización en el resto del mundo. Si continúa la tendencia actual, y a pesar de los titánicos esfuerzos por introducir las renovables, la combustión actual de piedra negra se duplicará en 15 años.
Las estadísticas se comprenden mejor desde lo alto de la troposfera. Es fácil descubrir cuándo se sobrevuela territorio chino. No hace falta echar mano del GPS; basta con pegar la nariz a la ventanilla y esperar a que la superficie terrestre desaparezca bajo un denso manto grisáceo. En la maniobra de descenso se van perfilando gigantescos núcleos urbanos, faraónicos complejos industriales y ríos de aguas marrones que desembocan en un mar sucio.
En la industria de los alrededores de Tianying -la segunda ciudad con más polución de China-, se produce en torno al 50% del plomo del gigante asiático, cuyo total roza ya los 1,2 millones de toneladas. La mayoría se procesa en instalaciones anticuadas, que consumen entre cuatro y diez veces más agua que sus homólogas occidentales, y son regentadas por empresarios sin escrúpulos. Las consecuencias son dramáticas: el plomo es absorbido por los cereales que se producen en la misma zona, en los que se han encontrado metales pesados que superan en 24 veces el máximo establecido por China. Desafortunadamente, el de Tianying no es un caso aislado. Los escándalos se suceden por el centro del país: en 2007, más de 2.000 niños presentaron exorbitantes índices de plomo en la sangre, causando problemas en su crecimiento físico y mental. Las autoridades cerraron varias fábricas y prometieron endurecer la legislación, pero el pasado mes de noviembre se anunció la evacuación de 15.000 residentes de la ciudad de Jiyuan por esta causa. En diciembre se volvieron a encontrar elevados niveles de plomo en la sangre de 44 niños de Qingyuan.
Sin duda, los casos de Linfen y Tianying, ubicadas en el centro del país, llaman la atención por el grado extremo de polución, pero, salvo las regiones de Tíbet y Xinjiang, todo el territorio de China es perjudicial para la salud. Y para el planeta. Según el último estudio realizado por científicos chinos, el 40% de los mamíferos y el 76% de la flora están en peligro de extinción. Y la Academia China de Ciencias Sociales asegura que ha desaparecido ya la mitad de los pantanos que existían en el país.
Según un informe del Banco Mundial, China cuenta con 16 de las 20 ciudades con más polución del globo. Incluso un estudio del Gobierno chino reconoce que en dos de cada cinco urbes la calidad del aire oscila entre "contaminada" y "peligrosa". Ciudades como Shanghai, que este año acogerá la Exposición Universal, se encuentran entre las más afectadas: un día en la flamante capital económica del Gran Dragón equivale a fumar un paquete de cigarrillos.
Basta un rápido recorrido por el país para ver sus problemas ambientales: en Hailaer, uno de los centros más importantes de producción energética, la nieve es negra; en Pekín, las tormentas de arena aumentan cada año en cantidad e intensidad debido a la desertificación de la provincia de Mongolia Interior, que también dificulta la subsistencia de los nómadas en la Mongolia independiente; en el delta del río Perla, al sur, el agua parece chocolate, y por el Mekong, que sigue su curso hacia el sureste, fluye cada día menos vida. El último río en sufrir consecuencias graves ha sido el Yangtsé, donde se descubrió una gran mancha de diésel el pasado día 3. Y a China no le conviene nada jugar con el agua, porque sólo cuenta con un 7% de la capacidad hídrica del planeta para abastecer al 22% de su población.
Cifras que ponen los pelos de punta dibujan una perspectiva global del problema. Sólo el 1% de los 600 millones de habitantes urbanos respira aire que la Unión Europea consideraría seguro, por debajo de 40 microgramos de partículas por cada metro cúbico de aire. En 2006, cuando Pekín aún no contaba tres millones de vehículos, la media estaba en 141 microgramos, según datos del Buró Nacional de Estadísticas. Actualmente, en la capital pelean por un hueco sobre el asfalto más de cuatro millones de automóviles.
Es, sin duda, el precio de haberse convertido en el principal mercado para el sector de la automoción, que vendió el año pasado más de 15 millones de vehículos. Y quizá sean pocos, porque, aunque ciudades como Pekín ya han establecido el estándar Euro IV, la mayor parte del transporte pesado cumple la norma Euro II a duras penas. Así, el efecto de la flota de camiones, combinado con el de los autobuses, todavía supone en torno al 90% del total de emisiones de óxido nítrico y el 95% de las partículas en suspensión en las ciudades. Según The New York Times, a finales de 2007, estos vehículos quemaban un combustible que contenía hasta 130 veces el sulfuro que se permite en el diésel de Estados Unidos.
La suma de todos estos elementos hace que la polución adquiera dimensiones bíblicas. El Ministerio de Sanidad reconoce que la contaminación atmosférica ha convertido al cáncer en la principal causa de muerte en China. Todo ello se traduce en un coste económico que, según las autoridades, roza el 10% del PIB: en torno a 300.000 millones de euros.
El Banco Mundial hizo público en 2007 un exhaustivo informe del que tuvo que eliminar una conclusión brutal a petición del Ejecutivo chino, que temía un estallido social. Aun así, el dato se filtró a la prensa: la contaminación provoca en China la muerte prematura de unas 750.000 personas al año. Las estadísticas oficiales tampoco auguran un escenario mucho mejor para los recién nacidos, ya que las tasas de quienes llegan al mundo con deformidades o enfermedades congénitas se ha disparado hasta el doble de las que se contabilizaban en 1997. En Pekín se ha pasado de 90 por cada 10.000 nacimientos a los 170 de 2008, una cifra que alcanza los 248 en la ciudad de Cantón.
"La polución está causando una escabechina sin precedentes", reconoce a este periodista el responsable de oncología de un hospital de Shanghai, que prefiere mantener el anonimato. "Los cánceres del sistema respiratorio se duplican cada siete años, y ese periodo va acortándose. Otros ligados a la suciedad en el ambiente también se han disparado".
Pero no todo son malas noticias. Entre los jóvenes ha nacido ya un espíritu ecologista que se traduce en un potencial mercado para los utilitarios de pequeña potencia y, más importante todavía, los vehículos eléctricos. China es ya líder mundial en el uso de bicicletas propulsadas por baterías (65 millones), y un informe oficial asegura que el 70% de la población está dispuesta a adquirir electrodomésticos más eficientes.
Los arquitectos también deberían tomar nota, porque la mayoría de los edificios carece de capas de aislamiento. Eso supone que requieren casi el doble de la energía que necesita un piso en España. Según el Banco Mundial, el 95% de los nuevos edificios no cumple con la normativa de eficiencia energética. Pedro Pablo Arroyo, un arquitecto español que trabaja en Shanghai, lo tiene claro: "Las ciudades chinas no son sostenibles, aunque se está trabajando duro en esa dirección. Las calidades todavía son bajas, y los edificios no se construyen para que duren. A los diez años ya son viejos".
La Larga Marcha verde
China ya no se esconde cuando toca hablar de cambio climático y medio ambiente. Ahora habla alto y claro, pero en chino. Se compromete a reducir entre un 40% y un 45% sus emisiones de CO2 por cada unidad de PIB en 2020. Pero, incluso si cumple su promesa, al ritmo de crecimiento económico actual, eso supondría un incremento del 90% de las emisiones del momento. Y para los expertos no hay duda de que eso es algo inaceptable.
Consciente de su responsabilidad, Pekín se aferra a un refrán: "A grandes males, grandes remedios". Aunque es el horizonte de 2050 el que marca el proyecto más ambicioso: que China obtenga el 30% de sus necesidades energéticas de las renovables. Para ello no han dudado en poner en marcha proyectos como la monstruosa presa de las Tres Gargantas, que, a pesar de las críticas que ha provocado, es el mayor proyecto hidroeléctrico del mundo, la energía limpia más abundante en la actualidad. En 2005, antes de que comenzara a funcionar el megaproyecto, China producía 117 millones de kilovatios con este sistema. El año que viene, la capacidad será de 190 millones, y el objetivo es que en 2020 alcance los 300 millones.
Y China apuesta sin fisuras por las energías eólica y nuclear. En el caso de la primera, hace un lustro sólo proporcionaba 1,2 millones de kilovatios a la red eléctrica. Este año la cifra se doblará, y en 2020 será de 30 millones. ¿Es suficiente? No. Pero si se suman los planes atómicos, el gigante asiático podría generar el 70% de sus necesidades energéticas a través de métodos sin emisiones. Hasta entonces, el país va a tener que recorrer una Larga Marcha muy diferente a la que impulsó Mao. Esta vez será verde, y de ella dependerá el futuro de todo el planeta.