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martes, 30 de agosto de 2011

No te haces viejo, te haces mejor... de verdad

TOKIO (Reuters) - Los chistes sobre rodillas que crujen, sobre la caída del pelo o perder la línea han sido durante mucho tiempo una parte inevitable, además de desagradable, de ver cómo se acumulan los cumpleaños.
Pero no debería ser así, según Wendy Lustbader, que sostiene que la juventud, con todas sus inseguridades y confusión, es más problemática de lo que dice la tercera edad, y que el hecho de envejecer no es un declive tan deprimente.
"Estoy tan disgustada por el miedo general a envejecer que tiene todo el mundo, y los chistes constantes sobre ello y porque todo el mundo mire esa etapa como si fuera sólo una zona muerta, en la que no pasa nada", dijo Lustbader, una ex trabajadora social y autora que está en la cincuentena.
"Pero realmente es lo contrario. Cuando llegas a conocer de verdad a los mayores, cuando tratas con ellos tanto como he hecho yo, son los mayores los que de verdad se sienten mal por los jóvenes porque ellos tienen mucho sufrimiento que pasar".
Para ilustrar este punto de vista de alguna manera inusual, en su reciente libro "Life Gets Better" (algo así como "la vida mejora") Lustbader relata que dijo a un grupo de turistas en un viaje en autobús, muchos de los cuales eran jóvenes, que no deberían preocuparse porque "estos son los peores años de vuestras vidas".
El comentario fue recibido por caras de alivio evidente, y varios de los jóvenes después fueron a confesarle haberse sentido deprimidos y con tendencias suicidas, pero que sus palabras les habían ayudado.
"Estamos en ese tipo de miedo, sólo pensamos que esta debe ser la parte buena y que lo que viene después debe ser terrible. Se perjudican muchas cosas con esa actitud", afirmó.
Lustbader argumenta, a través de una serie de ejemplos reales de sus años como trabajadora social y terapeuta, investigaciones y experiencia personal, que cuando la gente envejece deja atrás muchas de las preocupaciones de su juventud.
Además, las experiencias vitales - tanto buenas como malas - y la aceptación de las enseñanzas llevan a disfrutar de lo que se tiene, en vez de seguir esperando, y las prioridades a menudo cambian desde las cosas materiales a las personas.
"Muchas cosas que parecen de verdad importar tanto cuando eres más joven ya no importan, y eso es por lo que nos volvemos mucho más libres (...) Y los mayores hablan sobre este sentido de la libertad", sostuvo.
Pero no todo el mundo consigue gestionar sus últimos años con satisfacción. La gente que está demasiado centrada en construir relaciones duraderas podrían encontrarse a sí mismos solos e infelices.
Además, el envejecimiento de muchas sociedades occidentales, donde a los ancianos se les mira con pena y a menudo son tratados con condescendencia - en contraste con el respeto que se les da en lugares como México y naciones asiáticas -, también hacen las cosas más duras.
Lustbader también enfatiza que no quiere subestimar las innegables dificultades físicas de envejecer, y destaca que la pérdida de movilidad y fuerza tienen que sufrirse.
Todo esto lleva finalmente a una aceptación casi budista, y destacó el entusiasmo por lo bueno de la vida porque la gente también conoce lo malo.
"Eso es a lo que llegan muchos adultos mayores por todas las cosas que han pasado", dijo.
"Hay mucho sobre hacerse mayor que no sabemos hasta que no lo somos, la parte interior de ello. Sólo vemos el exterior cuando somos jóvenes, y somos engañaos por eso".

martes, 12 de abril de 2011

el gusano y el escarabajo

El Gusano y el Escarabajo
Había una vez un gusano y un escarabajo que eran amigos, pasaban charlando horas y horas.
El escarabajo estaba consciente de que su amigo era muy  limitado en movilidad, tenía una visibilidad muy restringida y era muy tranquilo comparado con los de su especie.

El gusano estaba muy consciente de que su amigo venía de otro ambiente, comía cosas que le parecían desagradables y era muy acelerado para su estándar de vida, tenía una imagen grotesca y hablaba con mucha rapidez.

Un día, la compañera del escarabajo le cuestionó la amistad hacia el gusano.
- ¿Cómo era posible que caminara tanto para ir al encuentro del gusano?
A lo que él respondió que el gusano estaba limitado en sus movimientos.
- ¿Por  qué seguía siendo amigo de un insecto que no le regresaba los saludos efusivos que el escarabajo hacía desde lejos?

Esto era entendido por él, ya que sabía de su limitada visión, muchas veces ni siquiera sabía que alguien lo saludaba y cuando se daba cuenta, no distinguía si se trataba de él para contestar el saludo, sin embargo calló para no discutir.

Fueron muchas las respuestas que en el escarabajo buscaron para cuestionar la amistad con el gusano, que al final, éste decidió poner a prueba la amistad alejándose un tiempo para esperar que el gusano lo buscara.

Pasó el tiempo y la noticia llegó: el gusano estaba muriendo, pues su organismo lo traicionaba por tanto esfuerzo, cada día emprendía el camino para llegar hasta su amigo y la noche lo obligaba a retornar hasta su lugar de origen.

El escarabajo decidió ir a ver sin preguntar a su compañera qué opinaba.
En el camino varios insectos le contaron las peripecias del gusano por saber qué le había pasado a su amigo. Le contaron de cómo se exponía día a día para ir a dónde él se encontraba, pasando cerca del nido de los pájaros. De cómo sobrevivió al ataque de las hormigas y así sucesivamente.

Llegó el escarabajo hasta el árbol en que yacía el gusano esperando pasar a mejor vida. Al verlo acercarse, con las últimas fuerzas que la vida te da, le dijo cuánto le alegraba que se encontrara bien. Sonrió por última vez y se despidió de su amigo sabiendo que nada malo le había pasado.

El escarabajo avergonzado de sí mismo, por haber confiado su amistad en otros oídos que no eran los suyos, había perdido muchas horas de regocijo que las pláticas con su amigo le proporcionaban. Al final entendió que el gusano, siendo tan diferente, tan limitado y tan distinto de lo que él era, era su amigo, a quien respetaba y quería no tanto por la especie a la que pertenecía sino porque le ofreció su amistad.

El escarabajo aprendió varias lecciones ese día. La amistad está en ti y no en los demás, si la cultivas en tu propio ser, encontrarás el gozo del amigo.
También entendió que el tiempo no delimita las amistades, tampoco las razas o las limitantes propias ni las ajenas.
Lo que más le impactó fue que el tiempo y la distancia no destruyen una amistad, son las dudas y nuestros temores los que más nos afectan. Y cuando pierdes un amigo una parte de ti se va con él. Las frases, los gestos, los temores, las alegrías e ilusiones compartidas en el capullo de la confianza se van con él. 

El escarabajo murió después de un tiempo. Nunca se le escuchó quejarse de quien mal le aconsejó, pues fue decisión propia el poner en manos extrañas su amistad, solo para verla escurrirse como agua entre los dedos.
Si tienes un amigo no pongas en tela de duda lo que es, pues sembrando dudas cosecharás temores. No te fijes demasiado en cómo habla, cuánto tiene, qué come o qué hace, pues estarás poniendo en una vasija rota tu confianza.

martes, 1 de septiembre de 2009

Schrödinger y los Upanishads


Schrödinger y los Upanishads
Al parecer Schrödinger estaba familiarizado con el Hinduismo pero no así con el Budismo. En todo caso, y siguiendo su línea de razonamiento, para creer en la mecánica cuántica y resolver el dilema entre el materialismo y el idealismo sería necesario creer también en la existencia de una "Conciencia Cósmica".
Continuando con nuestra "serie" sobre el materialismo y el idealismo (ver Budismo, Materialismo e Idealismo y Borges y el Budismo), resulta interesante que el gran físico austríaco Erwin Schrödinger - uno de los padres de la mecánica cuántica, premio Nobel de su disciplina y creador del famoso experimento mental conocido como "el gato de Schrödinger" - señalara que:
En todo el mundo no hay ningún tipo de marco dentro del cual podamos encontrar "las conciencias" en plural; esto es simplemente algo que construimos debido a la pluralidad espacio-temporal de individuos, pero es una construcción falsa. Debido a ello, toda filosofía sucumbe una y otra vez ante el conflicto desesperado entre la aceptación teóricamente inevitable del idealismo Berkeleiano y su completa inutilidad para entender el mundo real.
Para Schrödinger, la única solución a este conflicto se encontraba en los Upanishads, los casi 150 libros sagrados del Hinduismo, escritos en idioma sánscrito y que reformaron la filosofía clásica del Hinduismo, el Vedanta, poniendo énfasis en la existencia de una divinidad única y absoluta.
Schrödinger estaba en lo correcto en el sentido que para la religión hindú post-Upanishads el misterio de la vida se reflejaba en la fragmentación del "alma cósmica" (Atman, con mayúscula en lenguas occidentales) en almas individuales (atman, con minúscula en lenguas occidentales).
La palabra "yoga", de hecho, significa unión - de ahí también proviene la palabra castellana "yugo" - y se refiere a la unión del atman con el Atman, el retorno a la fuente original de la que todo procede.
Sin duda Schrödinger también habría opinado lo mismo del budismo si lo hubiera estudiado con la misma profundidad que el Hinduismo. En efecto, como ya vimos en el post Borges y el Budismo, la filosofía budista - especialmente la escuela Madyamika fundada por Nagarjuna - se puede situar como un punto intermedio entre el solipcismo idealista - que Nagarjuna denominaba "nihilismo" - y el materialismo racionalista - que Nagarjuna llamaba "eternalismo".
Una forma de adentrarnos en este tema consiste en estudiar algunas de las claves que el "juego de lenguaje" (Sprachspiel, para usar el término acuñado por Wittgenstein) contiene:
Karma: Aunque el término sólo denota literalmente un acto o acción, connota por lo general las consecuencias positivas o negativas que de ese acto se desprenden. (Ver El karma y el destino).
Citta-samtana: La filosofía budista avanzada utiliza la expresión citta-samtana o citta-samtati (ambos: "corriente de pensamientos") para designar un proceso dinámico que es el objeto que renace una y otra vez. Se sostiene que un citta-samtana puede traer a la mano un conjunto de circunstancias externas compensatorias y retributivas de su karma histórico, por lo que - en este sentido - el budismo coincide con un punto de vista más bien idealista en el que una conciencia subjetiva tiene la capacidad de crear un mundo.
Vidja: Palabra del idioma sánscrito que, en general, significa inteligencia o sabiduría. En algunos casos tiene una connotación más profunda: "la naturaleza profunda de la mente". El conjunto de la enseñanzas budistas se dirige hacia realizar esta Vidja con mayúsculas (en lenguas occidentales) que es nuestra naturaleza última y que alcanzamos en el estado de Iluminación.
Rigpa: El equivalente tibetano de Vidja, traducido generalmente al castellano como "naturaleza de la mente". Por el contrario, la mente ordinaria, clasificatoria y discursiva, se llama en ese mismo idioma "sem".
Dharmas: Aunque en singular y con mayúscula (en idiomas occidentales) se refiere a la enseñanza de Buda que conduce a la Iluminación (y en el Mahayana el concepto cobra además una existencia metafísica), en plural y con minúscula, en cambio, se refiere a los factores constituyentes del mundo fenoménico, entre ellos los constituyentes del mundo físico que bien podríamos traducir en la actualidad como "partículas".
Avidja: El prefijo "a" en sánscrito, al igual que en sus lenguas descendientes, como el griego y el castellano, significa "no" o negación. En consecuencia, avidja, aunque generalmente se traduce como ignorancia, más bien debiera traducirse como falta de sabiduría o desconocimiento.
Una vez que nos familiarizamos con esa terminología es fácil resumir en pocas palabras conceptos budistas muy elaborados. En particular, podemos decir que el ser primordial es un citta-samtana que podemos denominar Vidja o Rigpa. Esta Rigpa cósmica se cristaliza en la forma de sem y, por lo tanto, permite la emergencia de los dharmas, transformando a Vidja en avidja.
En otras palabras: lo único que verdaderamente existe es la Conciencia Cósmica; sin embargo, debido al karma, esta Conciencia Cósmica se manifiesta de manera ilusoria como "conciencias" que cada uno de nosotros denomina "yo". Esta separación ilusoria del "yo" implica no sólo que nos percibimos falsamente separados del "resto" de la Conciencia Cósmica, sino que de hecho percibimos ese "resto" como el "mundo" (como un mundo material o sustantivo). De esa forma, cada "yo" crea su "mundo" sin que eso signifique que no haya una realidad última única y verdadera (la Concienca Cósmica) y, por lo tanto, sin que caigamos en el "chipe libre" que significaría que cada "mundo" fuera independiente de los otros "mundos" y de los otros "yo". La objetividad, por lo tanto, surge a posteriori como un acuerdo entre los "yo", acuerdo que es posible gracias a esa unión subyacente de todo con todo.
La única ventaja que tiene esta explicación por sobre la de los Upanishads es que no presupone (ni desmiente) la existencia de divinidad alguna. Esto no es menor, ya que respeta el principio filosófico fundamental de la economía ontológica, más conocido como "la navaja de Occam". Por lo demás, es igualmente válida para salvar el conflicto entre el materialismo y el idealismo, conflicto que también Maturana y Varela vislumbraron cuando estudiaron el sistema nervioso. Pero eso ya lo discutiremos en detalle más adelante.
Eduardo Bastías Fuente : Budismo y Ciencia