|
martes, 26 de abril de 2011
PANCHEN LAMA
Etiquetas:
open letter,
panchen lama,
Tiber free
lunes, 25 de abril de 2011
Cortar la solidez... (II parte)
|
domingo, 24 de abril de 2011
El boom de China tiene fecha de vencimiento
Perspectiva Global
Nouriel Roubini
El boom de China tiene fecha de vencimiento
Nouriel Roubini
Para LA NACION
Domingo 24 de abril de 2011 | Publicado en edición impresa
LONDRES.- Recientemente hice dos viajes a China, justo cuando el gobierno ponía en marcha su 12° plan quinquenal para reequilibrar el modelo de crecimiento a largo plazo. Esos viajes reforzaron mi opinión de que hay una contradicción potencialmente desestabilizadora entre los desempeños económicos de corto y mediano plazo de China.
La economía del país se está sobrecalentando, pero con el tiempo la inversión excesiva resultará deflacionaria tanto a nivel interno como global. Una vez que sea imposible aumentar la inversión fija -después de 2013-, China estará en una aguda desaceleración. En lugar de concentrarse en asegurar un aterrizaje suave, los encargados de políticas chinos deberían preocuparse por el muro contra el que se puede estrellar el crecimiento en la segunda mitad del quinquenio.
El camino más fácil es mantener el statu quo. Los detalles del nuevo plan revelan que se seguirá recurriendo a la inversión, incluso en la vivienda pública, en lugar de una apreciación más rápida de la moneda, transferencias fiscales a los hogares, impuestos a y/o privatización de las empresas del Estado, liberalización del sistema de registro de los hogares o un relajamiento de la represión financiera.
China ha crecido en las últimas décadas sobre la base de la industrialización impulsada por las exportaciones con una moneda débil, lo que ha dado como resultado altas tasas de ahorro y una dependencia de las exportaciones netas y la inversión fija. Cuando las exportaciones netas se colapsaron en 2008-2009 del 11% al 5% del PBI, el líder chino reaccionó aumentando la participación de la inversión fija en el PBI, del 42% al 47%. China no sufrió una recesión porque la inversión fija se disparó. En 2010-2011, la participación de la inversión en el PBI ha seguido aumentando, hasta casi 50 por ciento.
El problema es que ningún país puede ser lo suficientemente productivo para reinvertir el 50% del PBI en capital social sin enfrentarse a la larga con un exceso de capacidad y un problema de créditos incobrables. En China abunda la inversión excesiva en capital físico, infraestructura y propiedades. Salta a la vista en los aeropuertos y trenes de alta velocidad (que reducirán la necesidad de los 45 aeropuertos que están planeados) impecables, pero vacíos, las autopistas que no conducen a ningún lugar, los miles de edificios de gobierno nuevos y colosales, los pueblos fantasma y las nuevas fundiciones de aluminio cerradas para impedir que caigan los precios mundiales.
La inversión comercial y residencial de lujo ha sido excesiva, la capacidad automovilística ha superado el reciente auge de las ventas, y el exceso de capacidad en el acero, el cemento y otros sectores manufactureros está aumentando. A corto plazo, el boom de las inversiones alimentará la inflación por la naturaleza intensiva en recursos del crecimiento. Pero el exceso de capacidad conducirá a presiones deflacionarias fuertes, comenzando con los sectores manufacturero e inmobiliario.
Después de 2013, China tendrá dificultades. Todos los episodios pasados de inversión excesiva han terminado con una crisis financiera y/o con un largo período de crecimiento lento. Para evitar eso, China tiene que ahorrar menos, reducir la inversión fija, disminuir la participación de las exportaciones netas en el PBI e incrementar el consumo. Las razones por las que los chinos ahorran tanto y consumen tan poco son estructurales. Cambiar el incentivo de invertir tomará dos décadas de reformas.
Las explicaciones tradicionales de la alta tasa de ahorro (falta de una red de seguridad social, servicios públicos limitados, envejecimiento de la población, subdesarrollo del financiamiento del consumo) son parte del rompecabezas. Los consumidores chinos no tienen mayor propensión a ahorrar que los de Hong Kong, Singapur y Taiwan; todos ahorran el 30% de su ingreso. La diferencia es que la proporción del PBI chino que va al sector de las familias es inferior al 50 por ciento.
Varias políticas chinas han conducido a una transferencia de ingresos de hogares débiles a compañías poderosas. Una moneda débil reduce el poder adquisitivo de las familias porque encarece las importaciones y con ello protege a las empresas del Estado, que compiten con los productos importados, y aumenta las ganancias de los exportadores.
Las bajas tasas de interés de los depósitos y los bajos intereses de los créditos a las empresas significan que los ahorros de los hogares reciben tasas negativas, mientras el costo real del crédito para las empresas del Estado también es negativo. La represión laboral ha provocado que los salarios aumenten a un ritmo más lento que la productividad.
Para reducir las restricciones a los hogares, China necesita una apreciación rápida del tipo cambiario, liberalización de las tasas y aumento de los salarios. Más importante, China necesita privatizar sus empresas o gravar sus beneficios a una tasa más alta y transferir las ganancias fiscales a los hogares.
- 2013
Es el año a partir del cual China enfrentará una recesión o un período de bajo crecimiento después de haberse excedido en la inversión en estos años.
Bulletin from the cause: United Nations for a Free Tibet
| ||||||||||||||||||
Etiquetas:
Tibetan Monastery Ngaba Kirti,
UNFFT
Tibetanos indefensos frente a la democracia
Internacional
Tibetanos indefensos frente a la democracia
Cambios. La renuncia del Dalai Lama como guía político obligó a los teocráticos a votar
¿Te interesa esta noticia?
EL PAÍS DE MADRID Y AFP
En los próximos días se conocen los resultados de la elección del primer ministro tibetano tras la renuncia del Dalai Lama al cargo. Mientras unos se cuestionan cómo harán sin él, otros creen que la medida los ayudará a crecer.
El Dalai Lama ha ido preparando a los exiliados para que estén listos para la democracia, coinciden los expertos. "Y si ahora él cree que estamos listos para dar el gran salto, no tenemos otra opción que hacerlo. Si nos caemos tendremos que levantarnos y volver a saltar. Estamos en buenas manos mientras siga vivo el Dalai", comenta un funcionario del gobierno que no quiere ser citado.
En su opinión, el premio Nobel de la Paz está promoviendo una "democracia a la inversa": normalmente son los pueblos los que la exigen a los líderes autoritarios. En este caso, el Dalai, un líder benevolente, está forzando a la gente a que tome el poder. Así, en Dharamsala, sede del gobierno tibetano en el exilio, se dice que la decisión del líder es también una señal para los dictadores árabes que se aferran al poder.
El Dalai Lama quiere pasar de un sistema teocrático a uno cada vez más democrático, "que no dependa de un solo hombre". Abre así la puerta a que el cambio se aplique no sólo a él, sino a todos los que han sido la única cabeza política y espiritual del pueblo tibetano desde hace 369 años.
Quien fuera designado Dalai Lama cuando tenía tres años se tomó una semijubilación en 2001, cuando fue elegido por primera vez un primer ministro, con lo que el Parlamento ganó responsabilidades. "Han transcurrido diez años desde mi semijubilación. Ha llegado la hora de una jubilación completa", argumentó el líder pocos días antes de las elecciones del domingo 20 de marzo.
En Dharamsala eligen cada cinco años a sus representantes: un primer ministro y un Parlamento de 43 miembros. Aunque están regidos por las leyes de India, tienen jurisdicción sobre los tibetanos, sobre todo en asuntos de salud, educación, cultura y bienestar social. Ninguno de los candidatos a seguir al Dalai en política es religioso.
Uno de los considerados con más posibilidades de ser elegido es Lobsang Sangey, abogado e investigador en la Universidad de Harvard, que obtuvo más votos en las elecciones primarias que los otros dos candidatos juntos. Es el más joven, con 43 años, y se le reconoce una esmerada educación y una proyección internacional. Entre sus simpatizantes están principalmente los jóvenes y monjes que creen que tiene carisma y aportará nuevas ideas. Aunque también reconocen que le falta experiencia en la administración y que no habla chino.
Los otros candidatos, Tenzin Tethong, experto en estudios tibetanos por la Universidad de Stanford, y Tashi Wangdi, funcionario de la actual Administración, tienen experiencia en el gobierno en el exilio, pero son considerados más conservadores.
Los RETOS. Sea quien sea el elegido, le esperan tiempos difíciles. El portavoz del Parlamento admite que la pérdida de su máximo representante puede afectar de forma decisiva las relaciones con China, que permanecen estancadas, ya que Beijing no reconoce a ningún otro interlocutor. Por otra parte, al no estar reconocido el gobierno oficialmente, un nuevo líder podría no ser recibido por los dirigentes internacionales. Está claro que se abre un período de transición política.
Sobre el próximo primer ministro recaerán todos los poderes políticos que antes correspondían al Dalai Lama, incluso el poder de nombrar o destituir cargos públicos y el de aprobar las resoluciones del Parlamento para que se conviertan en leyes.
Pero, ¿está listo el sistema político tibetano en el exilio para llenar el vacío que dejará el Dalai Lama? "Es una pregunta muy difícil. No lo sé. Al menos yo no lo estoy", reconoce Rinpoche, el actual primer ministro, aparentemente abrumado. "Hasta el momento no hay nadie que pueda reemplazarlo, ni siquiera en la política", dice.
Pero no todos los tibetanos piensan de la misma manera. Todos reconocen que el líder budista representa la unidad de la comunidad fuera y dentro del Tíbet, donde sus seguidores arriesgan la vida sólo por tener una de sus fotos, pero a pesar de ese mayoritario respeto, la parte más progresista de la comunidad cree que su retiro de la vida política redundará a la larga "en bien de los tibetanos".
Tiene ya 76 años. Y aunque goza de buena salud, y él mismo ha previsto vivir hasta los 113 años, cada vez se teme más su muerte. El principal reto es formar una segunda línea de dirigentes políticos.
"No es justo que dejemos todo el trabajo al Dalai, que ha sido el mejor líder que podríamos tener, pero está envejeciendo. Esta es la lucha de una nación y todos debemos asumir responsabilidades. Debemos irnos preparando para tomar las riendas en el momento en que él no esté. ¿Hasta cuándo seguiremos posponiéndolo?", se pregunta Tsewang Rigzin, al frente del Congreso de la Juventud Tibetana, con 35.000 afiliados.
Pero también hay una minoría de tibetanos que, tras vivir toda su vida en el exilio, han perdido la esperanza. Es el caso del joven Sangye Dhundup, para quien las elecciones son en realidad una ilusión.
"Nuestro gobierno existe sólo en la imaginación porque en realidad no tenemos país", dice amargamente. Este estudiante de literatura inglesa asegura que no votó y que tampoco lo hicieron sus amigos porque creen que carece de sentido. Dicen que el futuro del Tíbet en realidad depende de la voluntad de China, y que nueve rondas de diálogo entre Beijing y los enviados del Dalai se han saldado sin ningún fruto.
Incertidumbre y pesar respecto al futuro religioso del régimen
El Dalai Lama es un cargo vitalicio y el actual seguirá siendo el líder espiritual de los tibetanos hasta que muera. De hecho, ya aseguró que, aunque se retire de la esfera política, continuará "sirviendo a la causa de Tíbet".
Pero todavía no se sabe quién lo sustituirá en el plano religioso una vez que deje este mundo. Según las creencias budistas, hay que esperar a que encuentren una nueva reencarnación del Dalai Lama -éste puede reencarnar antes de que muera el actual-, que es buscado según las indicaciones del guía espiritual. El XIV Dalai Lama confirmó que su sucesor renacerá en "un país libre", o sea, fuera del Tíbet. Además, el Dalai comentó que podría ser mujer y que puede no renacer una próxima vez si no es necesario.
Otro escenario posible es la aparición de dos Dalai Lama, uno elegido por los exiliados y otro por los que están en China. "Tras la muerte de nuestro líder nadie sabe que pasará. Todo es muy complicado", reconoce con pesar el monje Ven Bagdro, que expresa un sentimiento de incertidumbre. EL PAÍS DE MADRID
El País Digital
Tibetanos indefensos frente a la democracia
Cambios. La renuncia del Dalai Lama como guía político obligó a los teocráticos a votar
¿Te interesa esta noticia?
EL PAÍS DE MADRID Y AFP
En los próximos días se conocen los resultados de la elección del primer ministro tibetano tras la renuncia del Dalai Lama al cargo. Mientras unos se cuestionan cómo harán sin él, otros creen que la medida los ayudará a crecer.
El Dalai Lama ha ido preparando a los exiliados para que estén listos para la democracia, coinciden los expertos. "Y si ahora él cree que estamos listos para dar el gran salto, no tenemos otra opción que hacerlo. Si nos caemos tendremos que levantarnos y volver a saltar. Estamos en buenas manos mientras siga vivo el Dalai", comenta un funcionario del gobierno que no quiere ser citado.
En su opinión, el premio Nobel de la Paz está promoviendo una "democracia a la inversa": normalmente son los pueblos los que la exigen a los líderes autoritarios. En este caso, el Dalai, un líder benevolente, está forzando a la gente a que tome el poder. Así, en Dharamsala, sede del gobierno tibetano en el exilio, se dice que la decisión del líder es también una señal para los dictadores árabes que se aferran al poder.
El Dalai Lama quiere pasar de un sistema teocrático a uno cada vez más democrático, "que no dependa de un solo hombre". Abre así la puerta a que el cambio se aplique no sólo a él, sino a todos los que han sido la única cabeza política y espiritual del pueblo tibetano desde hace 369 años.
Quien fuera designado Dalai Lama cuando tenía tres años se tomó una semijubilación en 2001, cuando fue elegido por primera vez un primer ministro, con lo que el Parlamento ganó responsabilidades. "Han transcurrido diez años desde mi semijubilación. Ha llegado la hora de una jubilación completa", argumentó el líder pocos días antes de las elecciones del domingo 20 de marzo.
En Dharamsala eligen cada cinco años a sus representantes: un primer ministro y un Parlamento de 43 miembros. Aunque están regidos por las leyes de India, tienen jurisdicción sobre los tibetanos, sobre todo en asuntos de salud, educación, cultura y bienestar social. Ninguno de los candidatos a seguir al Dalai en política es religioso.
Uno de los considerados con más posibilidades de ser elegido es Lobsang Sangey, abogado e investigador en la Universidad de Harvard, que obtuvo más votos en las elecciones primarias que los otros dos candidatos juntos. Es el más joven, con 43 años, y se le reconoce una esmerada educación y una proyección internacional. Entre sus simpatizantes están principalmente los jóvenes y monjes que creen que tiene carisma y aportará nuevas ideas. Aunque también reconocen que le falta experiencia en la administración y que no habla chino.
Los otros candidatos, Tenzin Tethong, experto en estudios tibetanos por la Universidad de Stanford, y Tashi Wangdi, funcionario de la actual Administración, tienen experiencia en el gobierno en el exilio, pero son considerados más conservadores.
Los RETOS. Sea quien sea el elegido, le esperan tiempos difíciles. El portavoz del Parlamento admite que la pérdida de su máximo representante puede afectar de forma decisiva las relaciones con China, que permanecen estancadas, ya que Beijing no reconoce a ningún otro interlocutor. Por otra parte, al no estar reconocido el gobierno oficialmente, un nuevo líder podría no ser recibido por los dirigentes internacionales. Está claro que se abre un período de transición política.
Sobre el próximo primer ministro recaerán todos los poderes políticos que antes correspondían al Dalai Lama, incluso el poder de nombrar o destituir cargos públicos y el de aprobar las resoluciones del Parlamento para que se conviertan en leyes.
Pero, ¿está listo el sistema político tibetano en el exilio para llenar el vacío que dejará el Dalai Lama? "Es una pregunta muy difícil. No lo sé. Al menos yo no lo estoy", reconoce Rinpoche, el actual primer ministro, aparentemente abrumado. "Hasta el momento no hay nadie que pueda reemplazarlo, ni siquiera en la política", dice.
Pero no todos los tibetanos piensan de la misma manera. Todos reconocen que el líder budista representa la unidad de la comunidad fuera y dentro del Tíbet, donde sus seguidores arriesgan la vida sólo por tener una de sus fotos, pero a pesar de ese mayoritario respeto, la parte más progresista de la comunidad cree que su retiro de la vida política redundará a la larga "en bien de los tibetanos".
Tiene ya 76 años. Y aunque goza de buena salud, y él mismo ha previsto vivir hasta los 113 años, cada vez se teme más su muerte. El principal reto es formar una segunda línea de dirigentes políticos.
"No es justo que dejemos todo el trabajo al Dalai, que ha sido el mejor líder que podríamos tener, pero está envejeciendo. Esta es la lucha de una nación y todos debemos asumir responsabilidades. Debemos irnos preparando para tomar las riendas en el momento en que él no esté. ¿Hasta cuándo seguiremos posponiéndolo?", se pregunta Tsewang Rigzin, al frente del Congreso de la Juventud Tibetana, con 35.000 afiliados.
Pero también hay una minoría de tibetanos que, tras vivir toda su vida en el exilio, han perdido la esperanza. Es el caso del joven Sangye Dhundup, para quien las elecciones son en realidad una ilusión.
"Nuestro gobierno existe sólo en la imaginación porque en realidad no tenemos país", dice amargamente. Este estudiante de literatura inglesa asegura que no votó y que tampoco lo hicieron sus amigos porque creen que carece de sentido. Dicen que el futuro del Tíbet en realidad depende de la voluntad de China, y que nueve rondas de diálogo entre Beijing y los enviados del Dalai se han saldado sin ningún fruto.
Incertidumbre y pesar respecto al futuro religioso del régimen
El Dalai Lama es un cargo vitalicio y el actual seguirá siendo el líder espiritual de los tibetanos hasta que muera. De hecho, ya aseguró que, aunque se retire de la esfera política, continuará "sirviendo a la causa de Tíbet".
Pero todavía no se sabe quién lo sustituirá en el plano religioso una vez que deje este mundo. Según las creencias budistas, hay que esperar a que encuentren una nueva reencarnación del Dalai Lama -éste puede reencarnar antes de que muera el actual-, que es buscado según las indicaciones del guía espiritual. El XIV Dalai Lama confirmó que su sucesor renacerá en "un país libre", o sea, fuera del Tíbet. Además, el Dalai comentó que podría ser mujer y que puede no renacer una próxima vez si no es necesario.
Otro escenario posible es la aparición de dos Dalai Lama, uno elegido por los exiliados y otro por los que están en China. "Tras la muerte de nuestro líder nadie sabe que pasará. Todo es muy complicado", reconoce con pesar el monje Ven Bagdro, que expresa un sentimiento de incertidumbre. EL PAÍS DE MADRID
El País Digital
Etiquetas:
dalai lama,
Lider Budista,
Lobsang Sangey,
Tashi Wangdi,
Tenzin Tethong,
tibet
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

