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viernes, 15 de enero de 2010

ferrocarriles y bases navales

Ferrocarriles y bases navales: India y China no aflojan en su lucha por el Índico y el Himalaya

Alexandre Calvo Cristina

El nuevo año no ha supuesto cambio alguno en la tensa rivalidad que bajo una máscara de diplomacia y comercio enfrenta a los dos gigantes asiáticos. Pese a las, mayoritariamente, buenas palabras oficiales ambos países continúan mejorando sus infraestructuras de transporte en el Himalaya y reforzando sus capacidades navales.

China, con 30 años de crecimiento económico acelerado a sus espaldas que le han permitido rearmarse y construir una Armada oceánica, se dispone a cerrar dos siglos de sumisión a potencias extranjeras, y parece incapaz de relacionarse en un plano de igualdad con su vecino meridional. Menosprecia su sistema democrático y son muchas las voces, a menudo en blogs supuestamente privados pero con buenos contactos con esferas oficiales, que exigen una segunda "lección" a Nueva Delhi, refiriéndose a la guerra de 1962.

Dicha "lección" no estaría dirigida exclusivamente a Nueva Delhi sino a lo que Beijing percibe como el eslabón más débil en una posible coalición de potencias democráticas y marítimas de Asia Pacífico.

La India, con una economía también dinámica una vez abandonado el estatismo del pasado, pero con una inferioridad militar convencional reconocida públicamente por los máximos responsables de sus Fuerzas Armadas, lleva varios años evitando responder a las continuas provocaciones fronterizas del ejército chino pero son cada vez más numerosas las voces que exigen firmeza a su gobierno.

Ninguna de las dos potencias está realmente interesada en una nueva guerra a gran escala que podría detener su progreso económico, y la mayoría de observadores dudan que los próximos años se pueda dar un conflicto intencionado. Sin embargo muchos de dichos observadores advierten que solamente hace falta que por una vez la India reaccione ante una provocación china, y que Beijing no esté dispuesto a retractarse (o su opinión pública, cada vez más activa en el ciberespacio, no se lo permita) para que estalle otra guerra.

Más allá de estas especulaciones, lo que se observa sin lugar a dudas es un proceso constante de rearme, construcción de infraestructuras en el Himalaya, y mejora de las capacidades navales, por parte de ambos países.

La cordillera del Himalaya ha constituido tradicionalmente una barrera geográfica que ha impedido el despliegue de volúmenes considerables de tropas, dadas las dificultades de sostenerlas logísticamente. La falta de una delimitación de la frontera sino-india, que Beijing no parece tener prisa alguna en concluir, hecho que contrasta poderosamente con la prioridad otorgada tras la caída de la URSS a la delimitación de la frontera con Rusia y demás antiguas repúblicas soviéticas, el apoyo chino a diversas insurgencias activas en la India, y su temor a que India arme y de cobijo a grupos tibetanos, han contribuido todos ellos a la sensación, compartida por Nueva Delhi y Beijing, que es necesario mejorar las infraestructuras de la zona para poder desplegar con éxito tropas en la misma. Así pues ambos países se han lanzado a construir nuevas carreteras, mejorar las existentes, y ampliar el número de aeródromos disponibles.

A nivel marítimo India considera el Océano que lleva su nombre como parte de su esfera natural de influencia, y observa con preocupación la creciente presencia china en el mismo, en parte en forma de acuerdos con países ribereños para la construcción de infraestructuras militares o de doble uso a cambio de importantes paquetes de ayuda económica, así como de soporte político (el veto chino en el Consejo de Seguridad de la ONU se cotiza muy alto). Entran en esta categoría países como Pakistán, Bangla Desh, o Sri Lanka. En éste último el apoyo económico y militar chino han sido decisivos para permitir a Colombo imponerse definitivamente en la larga guerra civil que ha asolado la isla durante décadas.

Esta estrategia es denominada en círculos de seguridad nacional china como "Collar de Perlas", conociéndose como una "perla" a cada una de estas bases o instalaciones.

Beijing busca sortear el estrecho de Malacca, percibido como un cuello de botella dominado por Armadas hostiles.

El grave problema de la piratería somalí, fruto del desgobierno en el país, la cobertura ideológica proporcionada por el islamismo (que considera el despojo al infiel como una forma de yihad, convirtiendo el delito en un acto respetable), y la debilidad política de muchos gobiernos que han prohibido a sus Armadas acabar con el fenómeno, abriendo fuego contra las embarcaciones piratas como dicta (y es más, hasta obliga) el derecho internacional, está incidiendo también en la competición naval en el Índico. Beijing, como Corea del Sur y Japón, ha desplegado unidades navales en la zona, y ello podría impulsar su política de expansión marítima.


Estos últimos días se han dado a conocer los planes indios para construir un ferrocarril hasta Bhutan, un pequeño país del Himalaya destacado por su aislamiento secular, y que Nueva Delhi teme podría caer en la órbita china.

Por otra parte el despliegue naval chino en las costas de Somalia ha llevado al contraalmirante Yin Zhou a defender públicamente la necesidad de contar con bases en la región, dada su lejanía de las costas chinas y las dificultades logísticas que ello supone.

Pasemos a analizar ambas cuestiones.


Ferrocarril a Buthan

El nuevo monarca del pequeño país, coronado el 2008, ha seguido los pasos de su padre, que emprendió un programa de modernización económica y transición a una monarquía constitucional.

En su primer viaje oficial a la India, uno de los países, junto con Estados Unidos y la Gran Bretaña, en que fue educado, ha firmado un acuerdo para la construcción de la primera línea de ferrocarril de su país.

Aunque se trata tan sólo 18 kilómetros de longitud, el proyecto es de gran importancia por dos factores:

. A nivel político y económico, por ser un paso más en la modernización del Buthan, un país que no dispuso de teléfonos y carreteras hasta 1960 y de televisión hasta el 1999.

. A nivel geopolítico y estratégico, porqué el ferrocarril podría facilitar un hipotético despliegue de tropas indias en caso de crisis, y refuerza los lazos con Nueva Delhi. Aunque formalmente independiente, Bhutan se halla unido a la India por un tratado de amistad concluido el 1949 y renovado el 2007, y ésta conserva una influencia decisiva en la política exterior de su pequeño vecino.

Presupuestada en 120 millones de dólares, a sufragar por la India, la nueva línea de ferrocarril proporcionará unas espectaculares vistas a sus pasajeros, y Nueva Delhi confía en que permita consolidar su preeminencia en Bhutan, evitando que el país se sume a la larga lista de estados que los últimos años han caído bajo la influencia china.

La galga será la misma empleada en la mayor parte del Subcontinente, y que difiere de la china.

Según los planes originales, el trazado del ferrocarril debía transcurrir de Hasimara (en el estado indio de West Bengal) a la ciudad fronteriza de Phuentsholing, de 20.000 habitantes y actualmente el principal centro de comercio entre Bhutan y la India. Sin embargo, a petición de Bhutan, se ha modificado este trazado y la línea finalizará en Toribari. Se trata de una ciudad cercana pero con menor población y no tan congestionada, sede de algunas de las principales empresas exportadoras del país y donde hay más espacio disponible para su expansión.

Actualmente el comercio exterior de Bhutan ya se encuentra dominado por la India, origen del 90% de sus importaciones, y destino del 98% de sus exportaciones (principalmente hidroelectricidad). No son estos intercambios comerciales los que preocupan a Beijing, dadas las modestas dimensiones de la economía de Bhutan, sino los lazos culturales con el Tibet, una de las zonas tampón, junto con Xinjiang, cuyo control, destinado a proteger el núcleo chino situado en la costa, constituye uno de los imperativos geopolíticos chinos. Con Tibet y Xinjiang China dispone de la profundidad estratégica necesaria para no temer una invasión terrestre, pudiéndose centrar en la defensa de su litoral, tradicionalmente la otra vía de entrada al país.


Otros posibles proyectos ferroviarios

India también desearía consolidar su influencia sobre Nepal, evitando su integración en la esfera de influencia china. El país se halla asimismo unido a India por un tratado de amistad, concluido hace 60 años, pero la situación política es muy distinta que en Bhutan.

De momento China parece haber ofrecido a Katmandú extender su ferrocarril tibetano hasta la frontera, y financiar la construcción de una red doméstica en Nepal. La reacción india ha sido contraofertar la construcción de conexiones de su red a la frontera. No se sabe aun qué proyecto será aceptado por las autoridades nepalíes.

No es solamente este caso el que preocupa a los dirigentes indios, que observan también con prevención la presencia china en Bangladesh, país que ha solicitado ayuda a Beijing para construir un tramo de 130 kilómetros del puerto de Chittagong a la ciudad de Gundam, en Birmania.

Este proyecto enlazaría con la línea que Beijing tiene previsto construir de su provincia de Yunnan (sudoeste de China) al puerto de Chittagong, cruzando Birmania.


China ante la piratería somalí: ¿Por qué ha optado Beijing por pagar un rescate?

Como se ha indicado, China es uno de los países que han desplegado unidades navales para hacer frente a la piratería somalí.

De momento Beijing parece haberse inclinado por seguir el mal ejemplo de los muchos países que han proporcionado reglas de enfrentamiento extremadamente restrictivas a sus Armadas, optando por pagar rescates, alimentando y perpetuando el problema, en lugar de hundir las embarcaciones que hostigan los barcos mercantes.

Sin embargo las motivaciones chinas podrían ser mucho más complejas y no ser comparables a la debilidad de la mayoría de gobiernos europeos.

El octubre pasado se produjo el secuestro del Xin Hai, un carguero con una tripulación de 25 marineros chinos que transportaba carbón. Tras su captura 400 millas al noroeste de las Seychelles fue conducido a aguas somalíes por los piratas.

Beijing reaccionó con prudencia, evitando declaraciones públicas, y, aunque muchos de sus ciudadanos activos en Internet no esperaban que accediese a pagar un rescate, finalmente el 28 de diciembre China recuperó el barco a cambio de cuatro millones de dólares.

Aunque varios expertos pusieron en duda la capacidad de la Armada china de llevar a cabo una operación de asalto, algunas fuentes afirman que el verdadero motivo por el que Beijing prefirió pagar en lugar de arriesgarse a intervenir con la fuerza es que se encontró con un grave dilema: mientras que un fracaso habría dañado su imagen y autoestima, una operación con éxito podría haber generado preocupación en diversos países asiáticos que mantienen disputas fronterizas marítimas con China. Ésta es la tesis defendida por la Jamestown Foundation, prestigioso think-tank con sede en Washington.

China podría por tanto estar esperando a aumentar su poderío naval antes de desplegarlo plenamente, evitando llamar la atención de sus vecinos antes de contar con las capacidades necesarias para conseguir sus objetivos estratégicos. En este sentido pagar rescate sería un mal menor, algo que Beijing entiende que solamente contribuye a perpetuar la piratería, pero que le puede permitir ganar tiempo mientras concluye su rearme naval.

Naturalmente y pese a todas las prevenciones chinas, país caracterizado por su "ascenso tranquilo" (al revés que Rusia, que esconde tras una retórica agresiva sus graves deficiencias económicas y militares), este rearme naval está siendo seguido por atención por varias potencias, como Japón y la India, así como por países más pequeños como Vietnam (que está adquiriendo una fuerza submarina considerable).


Bases navales chinas en el Índico

Pese a no haber optado, al menos en esta ocasión, por emplear sus fuerzas navales ante la piratería, la presencia china en las costas somalíes parece estar contribuyendo a sus propósitos más amplios en el campo marítimo. Concretamente a la adquisición de bases navales en su litoral.

Diversos expertos chinos se han pronunciado los últimos días en el sentido que las unidades navales desplegadas en el Golfo de Adén y aguas adyacentes no pueden operar de forma eficiente al no contar con bases próximas. Ello dificulta el soporte logístico a las mismas, así como el descanso y recreo de sus tripulaciones.

En este sentido se ha expresado públicamente el contraalmirante Yin Zhou, en una entrevista en la radio pública china el pasado 28 de diciembre. Zhou declaró que "Creo que sería necesaria una base relativamente estable, relativamente sólida, para el suministro y reparaciones. Dicha base proporcionaría una fuente estable de comida fresca, así como instalaciones para las comunicaciones, las reparaciones navales, y el recreo."

Aunque Zhou ha dejado claro que "Cualquier decisión definitiva" debería ser adoptada "por el Partido Comunista", en la entrevista enfatizó que "Mantener la flota en las costas de Somalia es difícil sin dicha base", añadiendo que "Es improbable que otras naciones se mostrasen contrarias".

Donde podría situarse dicha base, en caso que Beijing se decida finalmente a seguir el camino trazado por el contraalmirante Zhou? Dos candidatos parecen particularmente bien situados:

. Gwadar, en la provincial paquistaní de Baluchistán.

. Hambantota, en Sri Lanka.

China ya ha construido un puerto comercial en Gwadar, y en una segunda etapa del proyecto está prevista la construcción de una base naval para la Armada paquistaní. Dicha base podría pasar a ser de uso dual sinopaquistaní. Un inconveniente es la difícil situación de seguridad en la zona.

China también participa en la construcción de un puerto comercial moderno en Hambantota, aunque de momento no han trascendido planes para incluir una base naval en el proyecto.

jueves, 26 de noviembre de 2009

China espera acuerdos por más de 100 millones en misión de compras en Francia

Pekín, 24 nov (EFECOM).- Los empresarios chinos que próximamente viajarán a Francia para negociar compras e inversiones en ese país esperan lograr acuerdos por valor de más de 1.000 millones de yuanes (unos 100 millones de euros, o 145 millones de dólares), destacó hoy el Ministerio de Asuntos Exteriores chino.

El director del Departamento de Europa del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Sun Yongfu, destacó hoy en una rueda de prensa que la misión "es más que un viaje de compras" y en ella "Francia es una importante escala" donde se esperan acuerdos por "no menos de mil millones de yuanes".

La misión de compra, décima que lleva a cabo China para ayudar a reducir el déficit comercial que la UE tiene con el país asiático, incluye también Serbia, Irlanda y Holanda, aunque la escala en Francia reviste especial interés después de los roces políticos que protagonizaron París y Pekín hace un año.

La reunión el pasado año del presidente francés, Nicolas Sarkozy, con el Dalai Lama, líder religioso y político tibetano en el exilio, tensó la relación entre París y Pekín hasta el punto de que China canceló la cumbre chino europea de diciembre de 2008 en la ciudad francesa de Lyon.

La tirantez de las relaciones también se hizo patente al anunciarse, a principios de 2009, que la primera misión de compras de empresarios chinos a la Unión Europea no incluiría Francia, uno de sus principales socios comerciales (se eligieron, en su lugar, Reino Unido, Alemania, España y Suiza).

Pekín y París pusieron final a las tensiones el 1 de abril, cuando un comunicado conjunto de ambos Gobiernos reiteraba la soberanía china sobre la región autónoma del Tíbet.

Sun destacó al comentar el viaje, iniciado el pasado 21 de noviembre en Serbia, que el Gobierno chino llama a los empresarios de su país a participar en este tipo de misiones que lleva organizando desde el inicio del año (también a otros mercados como EEUU y Taiwán), y confía que en la actual se alcancen en sectores tales como aviación, maquinaria o alta tecnología.

La delegación incluye 200 empresarios de 140 compañías chinas, que llevarán a cabo encuentros con representantes de firmas de las cuatro naciones. EFECOM

abc/jlm

martes, 13 de octubre de 2009

hasta que a uno no le afecta no le da importancia






guardian.co.ukIsabel Hilton
No es fácil ser Nepal. Clasificado entre los 48 países menos desarrollados, intercalado entre los gigantes emergentes asiáticos: India y China; gobernado por un Gobierno caótico que lucha para normalizar el país a raíz de una insurgencia maoísta de nueve años, plagado por una corrupción endémica y los impactos crecientes del cambio climático en el Himalaya; Nepal tiene mucho sobre su plato. Ahora, sin embargo, la creciente influencia de China ha añadido rivalidades regionales a los problemas del gobierno.
La semana pasada, exiliados tibetanos en todo el mundo celebraron el 49º día de la democracia, marcando el esfuerzo por establecer una gestión democrática de sus propios asuntos. En Katmandú, esto dio como resultado la detención de nueve manifestantes tibetanos en Boudanath, en las afueras de la ciudad, cerca de uno de los principales asentamientos de refugiados tibetanos. Como una buena medida, una mujer tibetana y su hijo fueron detenidos a unas 10 millas de distancia –en el terreno, de acuerdo a la policía, en el que ellos “caminaban en dirección” a Boudanath.
La manifestación era pacífica y, en esta democracia nepalí recientemente acuñada, es difícil ver a quien se ha ofendido –excepto por la delegación China de alto nivel ubicada en el cercano Hotel Hyatt. Y, por supuesto, este es el punto. Nepal ha estado tradicionalmente bajo la influencia de la India, con la que comparte fuertes lazos culturales y una larga y abierta frontera. Muchos de los partidos políticos de Nepal tienen estrechos vínculos con sus contrapartes indias y, cuando las cosas van mal entre los dos, al Nepal sin litoral se le puede recordar que puede tener la mayoría de sus suministros vitales por la cortesía de su vecino del sur. Cualquier obstrucción a la ruta de suministros podría rápidamente causarle problemas.China, hasta hace poco, era un jugador menor: la frontera es montañosa y sin embargo hay vínculos históricos culturales y comerciales con Tíbet, y tanto Nepal como la India hospedan a una población considerable de refugiados tibetanos; Nepal no ha sido históricamente dependiente de la buena voluntad de China. Pero ahora está presionando sus músculos sobre Nepal, y su objetivo es la comunidad de refugiados tibetanos.
Las manifestaciones tibetanas en Nepal, sostiene Beijing, son “insultantes” para Beijing, y la frontera abierta de Nepal con la India, dice, es un riesgo para la seguridad de China. El mes pasado, funcionarios de seguridad de Nepal fueron convocados a la capital tibetana, Lhasa, para escuchar una larga lista de quejas chinas. Como resultado, se ha intensificado la seguridad en la frontera China-Nepal.
En febrero de 2008, justo antes de la marcha del levantamiento en el Tíbet, funcionarios chinos y la policía nepalí asaltaron un refugio de las Naciones Unidas en Katmandú para detener a un fugitivo tibetano a quien los chinos acusaron de asesinato. No se ha sabido nada del fugitivo desde entonces. Ahora Beijing está presionando para que haya un tratado de extradición con Nepal.
Los funcionarios de seguridad de China ahora operan con regularidad en la parte de la frontera nepalí. Desde el levantamiento tibetano, las operaciones chinas dentro de Nepal se han vuelto más obvias. Como resultado del endurecimiento de la seguridad fronteriza, el flujo de refugiados del Tíbet en Nepal ha disminuido de unos 2.500 por año, a sólo 500 desde marzo del año pasado, a pesar de la continua represión dentro del Tíbet.Desde 1990, el Gobierno de Nepal no ha permitido a los tibetanos registrarse como refugiados, pero ha continuado ofreciéndoles una ruta de tránsito importante hacia la India. Ahora, bajo la presión China, las opciones para los tibetanos están siendo cerradas. Incluso ofertas de terceros países están siendo afectadas: el Gobierno de Estados Unidos ha ofrecido visados a 5.000 refugiados tibetanos. Curiosamente, Nepal no les permitirá salir.
Cada vez más, sus opciones se están reduciendo también en Nepal. Los refugiados tibetanos no pueden poseer legalmente propiedades, viajar, ir a la universidad, conducir automóviles o poseer sus propias empresas. A pesar de su larga presencia en el país, no pueden registrar a sus hijos nacidos en Nepal. Obligados a aceptar acuerdos no oficiales para sobrevivir, se convierten en un blanco fácil para la extorsión de todo el mundo desde la policía, hasta los partidos políticos que están en busca de fondos. Liderando éstos están los maoístas, cuyas exorbitantes exigencias han llevado a la bancarrota a muchas empresas tibetanas.
Los tibetanos son la segunda comunidad de refugiados más antigua de todo el mundo después de los palestinos. Históricamente, la India y Nepal han sido anfitriones comprensivos, a pesar de sus propias dificultades nacionales. Hoy en día, bajo la presión China, esto está cambiando. Después de más de 50 años, las perspectivas de lo que habían sido comunidades autónomas que trabajaban duro, están siendo obstruidas, a la vez que se deterioran las condiciones en su patria.
Los medios de comunicación locales en Katmandú han publicado historias altamente inverosímiles acerca de preparativos de los tibetanos, apoyados por los embajadores de los Estados Unidos y de varios países de la Unión Europea, para el derrocamiento armado del Gobierno en Beijing. Nepal está utilizando leyes internas de seguridad para detener a los tibetanos con pretextos insustanciales. Privados de los derechos civiles, de los medios de vida y de pasaportes, y con sus ahorros agotados por la extorsión, los refugiados son cada vez más vulnerables.Tensiones de bajo nivel entre China y la India suceden con regularidad transversalmente en los Himalayas, a través de incursiones transfronterizas en disputas e intentos chinos para bloquear el desarrollo de infraestructura en el territorio indio. Esto forma parte de una rivalidad regional grave pero controlada. Pero para los vulnerables refugiados tibetanos, el creciente alcance de China en Nepal amenaza con no dejarles ningún lugar a donde escapar.
Escritora, periodista, reportera, comentarista, presentadora de radio, Isabel Hilton es una renombrada profesora de relaciones internacionales. Es miembro del “Royal Institute of International Affairs” (Real Instituto de Asuntos Internacionales) y ocupa un cargo en el Consejo Editorial de Asuntos Internacionales. También es miembro de la Asociación Británica de Académicos sobre China y forma parte del Comité Consultivo de la Oficina de América Latina. Actualmente está trabajando en un libro de recopilación de reportajes, además de estar escribiendo sobre Pakistán, Afganistán, Tíbet, India y Oriente Medio. Habla fluidamente chino, español, francés y alemán.
Traducido al español por Lorena Wong.

viernes, 2 de octubre de 2009

Taiwán reitera su independencia de facto en 60 aniversario de China

El primer ministro taiwanés, Wu Dun-yih, felicitó a China por su éxito económico en los últimos 60 años y por la paz que mantiene en sus relaciones bilaterales con Taiwán, pero reiteró que la isla mantiene una independencia de facto desde 1949.

"Taiwán, bajo el nombre oficial de República de China, es un país soberano e independiente", precisó el jefe de Gobierno isleño en respuesta a los llamados a la reunificación por parte de China, y pidió a Pekín que reconozca el hecho de la separación política a ambos lados del Estrecho de Formosa.

Wu, en conferencia de prensa, elogió "los logros económicos" de China, pero también pidió a Pekín, gobernada desde 1949 por el Partido Comunista de China, que preste atención a los "logros democráticos y sociales" de Taiwán, en los 60 años de separación de la China continental.

"Existe un consenso en el Estrecho de Formosa por el mantenimiento de la paz y la estabilidad", dijo Wu, que deseó a China mayores éxitos en su sendero de "desarrollo pacífico".

La isla busca no sólo la distensión y el acercamiento económico a China sino también estrechar los lazos con Japón, Estados Unidos y el resto de los países democráticos, dijo Wu.

"No podemos confiar tan sólo en la buena voluntad de otros y para mantener la paz y estabilidad en el Estrecho de Formosa necesitamos un poderío militar disuasor", señaló el político taiwanés, en defensa de la compra de armas en Estados Unidos.

La sensible mejora en los lazos con Pekín no eliminan totalmente las diferencias entre ambas partes y muchos problemas necesitan tiempo para solucionarse, comentó Wu.

La actual política taiwanesa de acomodo internacional con China, sin buscar el conflicto con Pekín y sin querer arrebatarle aliados diplomáticos, está dando frutos, señaló el primer ministro.

La isla busca mayor espacio de maniobra en el escenario internacional y espera el apoyo de los países democráticos y mayor colaboración china, apuntó Wu.

La conmemoración del Día Nacional de China marca para Taiwán la fundación de su autogobierno, ya que los nacionalistas del Kuomintang, liderados por Chiang Kai-shek, se refugiaron en la isla al perder la guerra civil contra las tropas comunistas de Mao Zedong, aunque nunca proclamaron una independencia oficial.

Taiwán no está controlada por China, como se muestra en la aceptación de la visita del Dalai Lama, considerado por Pekín como un enemigo, y en la proyección de filmes a favor del Tíbet y del movimiento uigur, señaló el político taiwanés.

"La denegación del visado a la dirigente uigur Rebiya Kadeer no es una muestra de falta de soberanía con respecto a China, sino la afirmación del interés nacional", dijo Wu.

Taiwán está dispuesta a conceder el visado a Kadeer cuando no mantenga sus relaciones actuales con el secretario general del Congreso Mundial Uigur, acusado por organismos policiales internacionales de mantener lazos con grupos terroristas, señaló.

"Nunca hemos dicho que Kadeer es una terrorista", precisó Wu, pero es la presidenta de un organismo en el que el secretario general es sospechoso de lazos con grupos terroristas.

Mientras tanto, en cinco ciudades isleñas, incluida la capital, Taipei, se proyectaron filmes sobre Kadeer y sobre el Tíbet, patrocinados por grupos independentistas, en los que se criticaba al gobierno comunista chino.