sábado, 9 de julio de 2011

La visita del Dalái Lama a EEUU cobra tono político pese a ser religiosa



Washington, 8 jul (EFE).- La visita de once días a Washington del Dalái Lama, que tendrá su momento estelar mañana con su discurso a favor de la paz en las inmediaciones del Congreso estadounidense, ha cobrado tono político pese al carácter religioso de su viaje.
El Dalái Lama, que encabezó hoy el tercer día de la multitudinaria celebración por la paz del Kalachakra budista, defendió esta semana la separación de Iglesia y Estado durante su encuentro con líderes de los partidos demócrata y republicano en el Capitolio.
"El liderazgo político y el religioso deben estar separados", afirmó ayer el líder espiritual del Tíbet durante su reunión con el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, y la líder demócrata en esa Cámara, Nancy Pelosi.
El monje budista, que celebró el miércoles en la capital estadounidense su 76 cumpleaños, aseguró que ahora tiene legitimidad para defender esa separación tras haber renunciado en marzo a su papel como líder político del Tíbet en el exilio.
"Yo combinaba ambos papeles, o sea que mis declaraciones (en defensa de la separación política y religiosa) se convirtieron en una especie de hipocresía, decía una cosa pero hacía otra", afirmó el Dalái Lama, quien añadió que su declaración es ahora "honesta".
Pero ese mensaje no ha tranquilizado al Partido Comunista chino ni ha impedido que su paso por la capital estadounidense, a donde lo han seguido miles de budistas de todo el mundo, se haya convertido en un arma política.
Buena prueba de ello son las declaraciones de la presidenta del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, la republicana Ileana Ros-Lehtinen, quien ha pedido que el presidente Barack Obama reciba al líder religioso "para dejar claro que EEUU está con las víctimas del Tíbet y no los criminales" de Pekín.
Obama enfureció el año pasado a la elite política china tras recibir al Dalái Lama en febrero en la Casa Blanca.
El portavoz de la residencia oficial estadounidense Jay Carney dejó esta semana la puerta abierta a un posible encuentro al indicar, simplemente, ante las preguntas de si el presidente de EEUU recibiría al líder budista, que "todavía no hay un anuncio".
Igual de comedida fue la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, quien afirmó el jueves que "todavía no ha habido una decisión" sobre si la jefa de la diplomacia de EEUU, Hillary Clinton, recibirá al Dalai Lama.
Nuland reconoció, de todos modos, que los chinos se habían quejado porque la subsecretaria de asuntos globales del Departamento de Estado, María Otero, recibió al Dalái Lama en el aeropuerto.
"Los chinos siempre nos dejan saber su punto de vista cuando el Dalái Lama está en Washington", afirmó Nuland, quien respondió con un rotundo "sí" a la pregunta de los periodistas de si eso implicaba que había habido una queja "oficial".
Desde Pekín, el portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores, Hong Lei, dijo ayer que China se opone a las visitas "solapadas" del Dalái Lama que, dijo, el líder religioso usa para "dividir" al país.
Está previsto que el festival budista por la paz que lidera el Dalái Lama y que se celebra en el centro de convenciones Verizon Center de Washington atraiga a unas 100.000 personas durante los once días de duración.
Los tres primeros días del encuentro se concentran en oraciones y cantos destinados a la purificación del Verizon Center para la eliminación simbólica de obstáculos concretos o materiales.
Entre mañana y el lunes los monjes, liderados por el Dalái Lama, impartirán enseñanzas básicas del budismo y los últimos tres días se concentrarán en técnicas de visualización que persiguen la conciliación en un mundo de conflictos.
El evento coincide con un festival callejero con productos del Tíbet y charlas y actos culturales relacionados con el budismo. EFE

Washington, 8 jul (EFE).- La visita de once días a Washington del Dalái Lama, que tendrá su momento estelar mañana con su discurso a favor de la paz en las inmediaciones del Congreso estadounidense, ha cobrado tono político pese al carácter religioso de su viaje.
El Dalái Lama, que encabezó hoy el tercer día de la multitudinaria celebración por la paz del Kalachakra budista, defendió esta semana la separación de Iglesia y Estado durante su encuentro con líderes de los partidos demócrata y republicano en el Capitolio.
"El liderazgo político y el religioso deben estar separados", afirmó ayer el líder espiritual del Tíbet durante su reunión con el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, y la líder demócrata en esa Cámara, Nancy Pelosi.
El monje budista, que celebró el miércoles en la capital estadounidense su 76 cumpleaños, aseguró que ahora tiene legitimidad para defender esa separación tras haber renunciado en marzo a su papel como líder político del Tíbet en el exilio.
"Yo combinaba ambos papeles, o sea que mis declaraciones (en defensa de la separación política y religiosa) se convirtieron en una especie de hipocresía, decía una cosa pero hacía otra", afirmó el Dalái Lama, quien añadió que su declaración es ahora "honesta".
Pero ese mensaje no ha tranquilizado al Partido Comunista chino ni ha impedido que su paso por la capital estadounidense, a donde lo han seguido miles de budistas de todo el mundo, se haya convertido en un arma política.
Buena prueba de ello son las declaraciones de la presidenta del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, la republicana Ileana Ros-Lehtinen, quien ha pedido que el presidente Barack Obama reciba al líder religioso "para dejar claro que EEUU está con las víctimas del Tíbet y no los criminales" de Pekín.
Obama enfureció el año pasado a la elite política china tras recibir al Dalái Lama en febrero en la Casa Blanca.
El portavoz de la residencia oficial estadounidense Jay Carney dejó esta semana la puerta abierta a un posible encuentro al indicar, simplemente, ante las preguntas de si el presidente de EEUU recibiría al líder budista, que "todavía no hay un anuncio".
Igual de comedida fue la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland, quien afirmó el jueves que "todavía no ha habido una decisión" sobre si la jefa de la diplomacia de EEUU, Hillary Clinton, recibirá al Dalai Lama.
Nuland reconoció, de todos modos, que los chinos se habían quejado porque la subsecretaria de asuntos globales del Departamento de Estado, María Otero, recibió al Dalái Lama en el aeropuerto.
"Los chinos siempre nos dejan saber su punto de vista cuando el Dalái Lama está en Washington", afirmó Nuland, quien respondió con un rotundo "sí" a la pregunta de los periodistas de si eso implicaba que había habido una queja "oficial".
Desde Pekín, el portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores, Hong Lei, dijo ayer que China se opone a las visitas "solapadas" del Dalái Lama que, dijo, el líder religioso usa para "dividir" al país.
Está previsto que el festival budista por la paz que lidera el Dalái Lama y que se celebra en el centro de convenciones Verizon Center de Washington atraiga a unas 100.000 personas durante los once días de duración.
Los tres primeros días del encuentro se concentran en oraciones y cantos destinados a la purificación del Verizon Center para la eliminación simbólica de obstáculos concretos o materiales.
Entre mañana y el lunes los monjes, liderados por el Dalái Lama, impartirán enseñanzas básicas del budismo y los últimos tres días se concentrarán en técnicas de visualización que persiguen la conciliación en un mundo de conflictos.
El evento coincide con un festival callejero con productos del Tíbet y charlas y actos culturales relacionados con el budismo. EFE

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