miércoles, 19 de agosto de 2009

Cinco años de sonrisas sobre ruedas









El asturiano Álvaro Neil, «ciclista payaso», celebrará el próximo 19 de noviembre su quinto aniversario alrededor del mundo en bicicleta. Lleva recorrida la friolera de 65.098 kilómetros, y estos días afronta la siguiente etapa de su viaje a las puertas de Yakarta, capital de Indonesia. Con 42 años recién cumplidos, Neil asegura que su aventura durará otros dos años más. El «biciclown» ovetense ha visto pasar 1.715 días desde que salió de Asturias vía Pajares. Y de sus últimas etapas se queda con la experiencia de ser «el único cicloturista del mundo que rodó quince días por las carreteras de Butha». Allí pedaleó 800 kilómetros a través de ocho puertos de la cordillera del Himalaya, en altitudes superiores a los 3.000 metros. «Era un pobre que transitaba por esas carreteras», reconoce Neil. «Y aunque allí el visado lo cobran a precio de oro (180 euros al día) y es un país muy rico, a mí me invitó el Gobierno». No aceptó el hotel ni las comidas. Tampoco el coche, conductor incluido. «No lo podía pagar», reconoce, «y tampoco lo quise, preferí ir a donde quise y a mi manera, sin seguir un itinerario turístico». «La televisión llegó a Butha en 1992, hay una sola carretera y hubo un solo semáforo, pero lo quitaron ante las protestas por haber dejado en el paro al policía». El contraste entre este país y la civilización que Neil abandonó hace cinco años es total. «Me encandilaron su aire y unos paisajes maravillosos, libres de la contaminación del turismo», afirma. Otro de los momentos históricos en la aventura sobre ruedas de Neil fue su paso por la isla de Nias, frente a Sumatra, asolada primero por un tsunami y reducida a ruinas un año después por un terremoto. «La Cruz Roja les lleva mucha agua y comida, pero ningún payaso había llegado hasta esa zona», subraya. «Así que allí hice mi espectáculo número cincuenta de la aventura y fue muy bonito. Hice sonreír a mucha gente con problemas». Las funciones de este «biciclown» asturiano han conquistado ya a más de 16.000 personas, y espera llegar al cumplir el sueño de hacer 100 espectáculos en el total de su viaje tras cinco años de sonrisas sobre ruedas. Pero su lejanía no le impide mantenerse informado de las gestas de otros ciclistas. «Contador ganó bien el Tour de Francia, y espero que Samuel Sánchez haga una gran Vuelta a España y que en una victoria de etapa se ponga la nariz roja de payaso para brindármela». Indonesia le ofreció «puestas de sol de mil colores», regalos que ayudan a superar las dificultades del camino. «Ahora una familia me acaba de invitar a dormir en su restaurante, pero tengo que esperar a que los clientes dejen de cantar en el karaoke para instalarme allí. Merece la pena, porque hay aire acondicionado». Su paso por Tailandia le dejó huella, y allí pudo dormir en templos budistas. «Cada persona tiene la obligación de ser monje unos días. Hasta el rey lo fue», asegura. Ahora, su siguiente objetivo es regresar a Indonesia para pasar a Oceanía y viajar por Australia y Nueva Zelanda, aunque la crisis afecta a la venta de sus libros, con la que financia su recorrido por las carreteras del mundo. Y a partir de este mes venderá un dvd, «A la velocidad de las mariposas». Tantas pedaladas han acabado ya con tres bicicletas gastadas, por el peso del equipaje y los malos caminos. La última se llama «Karma», tras el «bautismo» de un monje budista que hablaba español. «Confío en llegar con ella a España, y a Asturias», espera el «biciclown», después de repartir miles de sonrisas a lomos de una bicicleta en esta larga vuelta al mundo.

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